EDUCACIÓN Y ARQUEOLOGÍA

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Luis Manuel Sánchez González

Arqueólogo y Antropólogo Social y Cultural


 

No es difícil pasear por ciertos monumentos, independientemente de que se trate de localizaciones turísticas o no tan turísticas, y contemplar pintadas de grafitis u otro tipo de destrozos en ellos, llevándonos las manos a la cabeza preguntándonos que cómo es posible que alguien sea capaz de provocar ese tipo de destrozos, en ocasiones irreparables, en estos monumentos. Más grave se presenta el hecho de que ciertas personas negocien con otro tipo de restos arqueológicos expoliados sin importarles el hecho de que, esos elementos con los que negocian, son de utilidad pública.

No voy a entrar en temas legales y relatar los tipos de delitos que este tipo de acciones representan. Simplemente expondré mi opinión, ya que me da la sensación de que estas actividades son un claro ejemplo del fracaso de la educación y cultura de la población respecto al mundo de nuestra Historia y Patrimonio.

En mi experiencia como arqueólogo me he encontrado con todo tipo de personas con diferentes sensibilidades en lo referente al mundo de la Arqueología. Desde algunos que me preguntan que para qué vale nuestro trabajo, y, que por mucho que le explique que nuestro trabajo representa un bien para la población, no terminan de entenderlo, hasta otros a los que explicándoles la historia y acontecimientos ocurridos en el lugar en el que nos encontramos acaban dándose cuenta de lo interesante que puede llegar a ser el conocimiento de nuestra historia cuando la conoces. Sin embargo, a las personas que considero más peligrosas son aquellas que únicamente ven en el mundo de la arqueología un fin mercantil, preguntándote constantemente el valor económico de los diferentes restos que se pueden hallar sin importarles la importante información que este tipo de restos nos puede aportar.

En mi opinión, este tipo de falta de sensibilidad con nuestra historia representa un fallo de la educación formal. No soy un experto en planes de estudio, pero creo que en los planes actuales no hay ninguno que intente crear en los alumnos un interés por su Historia y Patrimonio que les lleve a respetar los lugares con historia y sus diferentes elementos. Afortunadamente, gracias sobre todo a la Nueva Museología, contamos con instituciones museísticas que desde la educación informal incitan a sus visitantes a respetar su Patrimonio, enseñándoles el valor que este tipo de restos tienen para la sociedad y para nuestro propio conocimiento. Pero, sin menospreciar la educación que desde el propio hogar de los alumnos se debe proporcionar a estos, este tipo de instituciones museísticas carecen de sentido si desde la escuela no se le enseña a los alumnos a respetar y amar su historia. Acciones estas que seguramente ayudarían a que la población respetase y amase su patrimonio, evitando de esta manera los destrozos a los que en las primeras palabras de este escrito hacía referencia.

 

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