EL FERROCARRIL EN EXTREMADURA. (Parte I)

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Isabel II fue proclamada mayor de edad en el año 1843, contando tan solo con 14 años. En estas fechas, las únicas vías de comunicación existentes en nuestra tierra eran caminos y carreteras en un estado lamentable debido a que,  pese al tiempo transcurrido, todavía conservaban las huellas de la Guerra de la Independencia, sobre todo en los puntos más estratégicos como los puentes, algunos de ellos destruidos. Esto hacía que las comunicaciones fueran escasas, malas y en algunos casos imposibles, haciendo que en invierno algunos pueblos  se quedaran incomunicados.

En los años siguientes se acometieron tímidas mejoras, pero todavía en el año 1873, nuestras infraestructuras quedaban muy lejos de la media nacional.

Antes, en 1845, comenzaron a circular noticias sobre el proyecto de unir a través de Extremadura, Madrid con Portugal por ferrocarril. Pero no es hasta 1859, cuando es aprobada la concesión ferroviaria Madrid-Lisboa, después que se produjeran ensañadas discusiones entre los diputados de Cáceres y Badajoz sobre el trazado definitivo de la línea (les suena esta música, pues ha pasado ya siglo y medio y todavía sigue sonando…recuerdan el trazado del futuro AVE).

En 1861, se constituye una compañía para la construcción de la línea férrea Ciudad Real-Badajoz, con un capital de 330.800.000 reales entre acciones y obligaciones, capital mayoritariamente francés con aportaciones de algunos ayuntamientos. Es curioso que en la Memoria del Proyecto de Ferrocarril Ciudad Real – Lisboa, se considerara Mérida como punto estratégico de la línea, aclarando que no era por su población, que en aquella fecha no llegaba a 6.000 habitantes, sino por su futuro como importante nudo de comunicaciones extremeñas.

En ese mismo año 1861, ya dan comienzo los trabajos, con notable celeridad, siendo necesario traer de Francia los materiales básicos, como raíles, puentes, elementos tractores etc…

Veamos lo acertado de la memoria analizando la cadencia en el tiempo de los tramos de líneas férreas que se fueron construyendo:

1864 se inauguró el tramo Mérida – Badajoz, dando por terminada la línea de Ciudad Real -Badajoz; en 1885 la de Mérida – Sevilla; en 1888 Mérida – Cáceres y en 1896 Mérida Astorga.

No se equivocaron en la afirmación inicial al realizar la memoria del proyecto Ciudad Real –  Lisboa, designando a Mérida como nudo esencial de comunicaciones, como pudo verse en años posteriores. Lo asombroso es que aún sigamos poniendo en duda este hecho con discusiones y, lo más grave con toma de decisiones que nos pueden costar caro a los extremeños.

Durante muchos años y aún hoy, estamos viviendo y lo peor de todo, diciendo lo mismo que decían aquellos extremeños del siglo XIX  “La prosperidad consiste en tener fáciles vías de comunicación, pues no importamos lo que necesitamos y no exportamos lo que producimos” cita literal de un periódico de 1860.

Afortunadamente, parece ser, que  la sociedad civil, y los políticos han llegado a un acuerdo recogido recientemente en el “Pacto Social y Político para el Ferrocarril”. En este se analiza el estado de nuestras infraestructuras, sus posibles soluciones y la fuerte reivindicación de una sociedad callada, que secularmente arrastra el último puesto en casi todos los ratios de la economía nacional.

Parece ser que vamos a remar, quizás por primera vez, todos en la misma dirección. Esto es lo importante.

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