ENTREVISTA a Elton Martins, Mérida AD

Comparte esta noticia...Share on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

“En el Corinthians, compartí vestuario con Ronaldo y Roberto Carlos”


 

IMG_5507 Elton Martins es la nueva sensación del Mérida AD. Ha destacado cuando el equipo más lo ha necesitado y atravesaba los peores momentos de la temporada. A pesar de su juventud (Minas Gerais, 4 de noviembre de 1988 -27 años-), este brasileño tiene una dilatada trayectoria como profesional.  Se inició en las categorías inferiores de América (MG) y Atlético Mineiro, antes de unirse a Corinthians en 2007, donde coincidió con la última etapa de Roberto Carlos y Ronaldo como futbolistas, y compartió vestuario con gente de la talla de Fernandinho (Manchester City), Willian (Chelsea) o Douglas Costa (Bayern de Munich), ahora referentes en el fútbol europeo. También ha pasado fugazmente por un equipo serbio (Teleoptik), tres españoles (Antequera, Puertollano y Espanyol B) antes de despuntar en la liga colombiana en equipos como Independiente de Medellín y Boyacá Patriotas. Además, comenta que su experiencia en Irak (liga kurda), casi sin querer por un malentendido con su representante, le sirvió para adaptarse a otro nivel de vida y conocer los problemas bélicos desde cerca. Desde hace un par de meses, Elton ha entrado en los planes de Ángel Alcázar poco a poco hasta ganarse la titularidad, algo por lo que lleva “luchando” desde que llegó a la capital extremeña. Desde diciembre, vive en Mérida con su familia y ya se ha hecho a las buenas costumbres extremeñas: comer jamón ibérico.


 

Ángel Briz

 

Usted coincidió en entrenamientos con Roberto Carlos y Ronaldo.

Sí, eso fue espectacular, un sueño cumplido. Yo jugaba en las categorías inferiores del Corinthians, pero a veces entrenaba con el primer equipo porque Vampeta (campeón del mundo en 2002, en el Mundial de Corea y Japón) quería. Allí coincidí con gente que ahora despunta en Europa, como Willian, Douglas Costa o Fernandinho, que vivía en mi calle.

¿Le dio algún consejo Vampeta?

Sí, él fue muy importante para mí, porque me aconsejó que viniera a jugar a Europa, sin importarme el dinero, porque había clubes interesados en mí. Me dijo que, si me centraba y dejaba al margen la fiesta, podría llegar lejos en mi carrera futbolística. De ahí firmé por el Antequera y me empezaron a salir bien las cosas.

Luego firma por un equipo iraquí.

Esta fue una historia graciosa, porque yo hablé con mi representante, con el que apenas me entendía en inglés, y me dijo que íbamos a la liga kurda, pensando que jugaría en Azerbaijan. Cuando llegué al aeropuerto y vi una bandera rara, pregunté en qué país estábamos, y me dijo que Irak. Ahí me asusté un poco y quise regresar a mi país. No me lo podía creer. Entre esto y que mi hijo estaba en Brasil y no lo podía ver, quise dejar el fútbol, porque la alegría me duraba dos días. Yo vivía en un hotel y sólo salía para entrenar dos horas. Ahí despejaba mi mente un poco. Pero fue muy complicado, porque sólo me alimenté, durante un año, de arroz y pollo para comer y cenar. Aguanté porque pagaban muy bien. Hice muy buenos amigos allí, pero regresé a Brasil, hasta que conseguí un contrato en la primera colombiana.

Usted que ha jugado en tantos equipos, tantos países diferentes y ha estado en varios continentes, ¿qué tiene Mérida que no tenga el resto?

Destacaría los compañeros y las amistades que se hacen en Mérida. Acabo de llegar, pero lo suficiente para saber que hay un buen grupo que, desde el primer momento, me han hecho sentir muy cómodo. Además, yo tenía el hándicap de llegar un poco tarde, sin hacer pretemporada, y eso me quitó tiempo de conocer a la gente. Llegué con sobrepeso y me incentivaban para seguir corriendo. Uno me llegó a decir: “Vamos, negrito, un poco más”, y yo le dije: “Oye, todavía no hay confianza, no me llames negrito”. Eso fue importante porque se escucharon risas.

Antes de debutar, la gente llevaba mucho tiempo esperando verle jugar. ¿Era consciente de las ganas que tenía el público emeritense de verle?

Yo tenía muchas ganas de jugar, pero estaba fuera de forma, por lo que me tuve que poner a ritmo. Entrenaba seis días por semana y doble sesión. Yo sabía que tenía que esperar mi momento porque el equipo estaba funcionando bien. Era consciente de que si el equipo seguía así, sería más complicado entrar en el equipo. Pero hasta la octava jornada, no pude demostrar nada. He ido cogiendo minutos poco a poco y la gente me lo decía por la calle. Y ahora que me conocen, el día del partido, cuando paso por allí, me animan mucho.

Casi sin querer, se ha convertido en el revulsivo del equipo.

Siempre me gusta destacar y hacer cosas diferentes. Mis características son ideales para revolucionar los encuentros, pero a nadie le gusta salir siempre desde el banquillo.

Pero luego metió su primer gol y, poco a poco, se ha hecho un hueco en el once inicial.

Pienso que he mejorado muchísimo desde que llegué. He tenido la oportunidad de demostrar cosas en poco tiempo y me gustaría seguir esta dinámica positiva. Disfruto de muchos minutos, cojo cada vez más ritmo y eso lo noto. Quiero estar al 100% en los partidos más decisivos.

IMG_5505¿Ha visto alguna afición como la del Mérida?

Sí, porque en Medellín la gente es muy aficionada, pero en Segunda División B, no. Jamás. Ha habido muchos partidos que me ha sorprendido ver a gente en todos los desplazamientos que hemos hecho. Siempre nos sigue gente, aunque esté muy lejos el lugar que visitemos, y que nos apoyen los aficionados es muy importante para nosotros.

La gente valora mucho lo que hace en el campo, pero da la sensación como que le sobra muchas veces el último toque o el último recorte. Lo que aquí se conoce como chupón.

Yo entiendo perfectamente lo que quieres decir, pero muchas veces tienes que esperar a que el delantero haga el movimiento, pero yo siempre levanto la cabeza. No puedo centrar por centrar. Muchas veces es complicado.

¿Con quién se siente más cómodo al lado jugando?

Muy fácil: Jorge Troiteiro. Me gusta jugar con Pedro Conde y Jorge porque, además de ser amigos fuera del campo, nos entendemos con una sola mirada. Parece que conozco a Troiteiro de toda la vida. Es muy fácil jugar con él. Siento mucha química con ambos.

Ya para terminar, un palo durísimo lo del fallecimiento del juvenil del Mérida Miguel Patón.

Sí, es una pena tremenda. Él, como nosotros, tenía el sueño de ser jugador de fútbol. Me imagino el dolor de sus familiares. Yo me enteré al día siguiente, en el vestuario, porque no tengo redes sociales, pero me hubiera gustado ir al tanatorio a dar el pésame porque son momentos muy duros. Yo ya sufrí un momento parecido cuando un compañero falleció en otras circunstancias.



Acerca de MéridaComarca

Toda la información relacionada con Mérida y su Comarca

Ver todas las entradas de MéridaComarca →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.