ENTREVISTA a José Gabriel Fernández, Club de rugby Gladiadores Mérida

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“No se tiene conciencia, pero el rugby es un deporte muy noble”


 

 José Gabriel Fernández lleva seis temporadas perteneciendo al club Gladiadores Mérida de rugby. Este hipanoargentino de 42 años reconoce que se aficionó a este deporte hace poco tiempo pero le ha servido para ser uno de los referentes del equipo emeritense que, desde hace dos años, disfrutan de unas condiciones óptimas para la práctica de este deporte. El club, con ocho años de vida, dispone de seis categorías (senior, femenino, juvenil, sub-16, sub-15 y sub-12) y, actualmente, participa en la competición regional.


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Ángel Briz

¿Cuántos jugadores son y cómo se disponen en Gladiadores Mérida?

 Somos alrededor de unos 60 fichados, pero hay mucha gente que sólo va a entrenar porque los sábados trabajan y no pueden asistir a los partidos. Otros, en cambio, sólo vienen a los amistosos. Es muy complicado que todos puedan venir porque, al no ser profesional, hay varios que no arriesgan para no lesionarse.

 ¿No tienen ningún jugador profesional o que lo haya sido?

 No, en nuestra categoría no existe un equipo con gran presupuesto. El Cáceres, por ejemplo, sí que juega la liga nacional y tiene un equipo sólido y profesional. Allí, además, es donde está la federación.

 Al ser un deporte no muy común, me imagino que tendrán algunas deficiencias deportivas que otras.

 Nosotros tenemos un problema de raíz por encima del resto, y es que nosotros estamos formando jugadores desde bien pequeños y, cuando cumplen los 18, que es su mejor edad para dar un paso hacia delante en este deporte, se marchan a estudiar la carrera fuera de Mérida. Con ese hándicap tenemos que lugar todos los años. Nuestra aspiración siempre es que, una vez terminada la carrera universitaria, regresen al equipo. De hecho, hemos tenido un equipo de chavales fabulosos que han ganado todo, arrasaron en su momento. Tenían un futuro bárbaro, pero se descompuso por este problema.

 ¿Cómo reclutan a chavales pequeños para un deporte que sus padre pueden considerar peligroso?

 Algunos compañeros hacen charlas en los colegios y clases extraescolares para enseñar el deporte. Estamos aportando nuestro granito de arena, aunque es complicado ahora por el frío, pero a mi hijo, que tiene tres años, le pienso apuntar cuando mejore el tiempo. De hecho, estamos muy interesados en que los chavales se acerquen al club y lo conozcan para que vean si realmente les puede interesar.

 ¿Dónde entrenan?

 En el polígono del Prado. Antes no teníamos campo y pasábamos en mal trago de pedir favores a la gente para que nos dejaran las instalaciones e, incluso, llegamos a ducharnos con agua fría. Todo eso ya ha cambiado.

 ¿Qué problemas tienen actualmente?

 Hay chavales que se interesan por este deporte, pero cuando ven que la ficha cuesta entre 300 y 350 euros, hay padres que se echan para atrás. Además, tener que pedirles tanto dinero a esa gente y que dependa de los padres, es una tarea muy complicada. Nos gustaría tener algo de publicidad, pero es igual de difícil. Nosotros nos movemos con nuestros coches propios, a no ser que seamos muchos y pagar un autobús, que es bastante caro. Algunos compañeros, para ahorrarse el pago de las cuotas, se encargan del mantenimiento del campo, que es una tarea compleja también.

 ¿Cómo le convencería a alguien que piensa que el rugby es un deporte de ‘burros’?

 No se tiene conciencia, pero el rugby es un deporte muy noble. Aquí se hacen amigos que te duran para siempre. Incluso, durante los entrenamientos, bromeamos con los problemas de la gente para que se olviden de ellos. Es un deporte de contacto, pero nunca se va a hacer daño al rival. Para eso hay un árbitro que sanciona.

 De hecho, fundaron el reconocido como ‘tercer tiempo’, una actividad que consiste en reunir a todos los integrantes del partido de rugby e invitar a los rivales a tomar cervezas en algún punto de encuentro.

 Exactamente. Eso nos sirve a muchos para aclarar algunos malosentendidos del choque y lidiar asperezas. Lo que pasa en el campo se queda en el campo. Luego, somos todos tan amigos y nos reencontramos con los rivales para disculparnos por alguna jugada o, simplemente, felicitarles.

 ¿Tienen alguna tradición más que no se conozca tanto?

 Nosotros bautizamos a los debutantes del equipo. Les hacemos bromas, les hacemos cantar y todas esas cosas de bromas.

 ¿Cómo reaccionan sus seres queridos cuando llega del campo con magulladuras, roces, golpes o hematomas?

 Uno ya se acostumbra a vivir con el dolor por amor al rugby. A mí me gusta que llegue el día de entrenamiento porque me voy a reencontrar con mis amigos y vamos a pasarlo bien.

 ¿Cómo preparan los partidos?

 Dependiendo del tipo de partido que tengamos más próximo, hacemos fondo, físico, estrategia o táctica. Para eso, nuestro entrenador es especial, porque es de los mejores de Extremadura y nos corrige siempre. Por normal general, entrenamos martes y jueves lo tácticos y los miércoles, físico. Aunque los más jóvenes acuden mucho al gimnasio para fortalecer la musculatura y, de esa forma, mejoran la condición psicológica, porque se ven más capacitados para afrontar los choques.

 Al rugby, sólo le falta ser deporte olímpico.

 Sí, en Río de Janeiro harán una prueba para ver cómo sale. Es complicado, porque aún no se sabe si será rugby-15 o rugby-7, pero el mundial de este deporte es el tercer evento más visto del planeta, tras el mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos.

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