Garci González de Silva, conquistador en Venezuela

publicado en: FÉLIX PINERO, Opinión | 0
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FELIX PINERO

Periodista y escritor


Garci González de Silva (Mérida, 1546; Caracas, 1625) fue un conquistador extremeño que intervino en la conquista de Venezuela. Fue alcalde de Caracas en cinco ocasiones, tesorero de la Real Hacienda y teniente general. Propietario de minas, hatos y haciendas de labor. El extremeño llegó a ser uno de los hombres más ricos de la capital, con una renta anual de 20.000 pesos y 200 esclavos, valorados en unos 40.000 pesos. En 1584, el gobernador Luis de Rojas le comisionó para castigar a los indios caribes de Guárico, empresa en la que capturó cien indios esclavos. En 1589 era simultáneamente regidor perpetuo del Cabildo de Caracas y tenedor de bienes de difuntos, así como juez de comisión. Al año siguiente mandó hacer su información de méritos y servicios.

Era hijo de Lorenzo González y de Leonor de Silva. Con la protección de su tío materno, Pedro Maraver de Silva, llegó muy joven por primera vez al continente americano. En marzo de 1569, con 22 años, partía con su tío hacia el litoral caribeño con el sonoro cargo de “Alférez General del Descubrimiento del Dorado” e intervino en la conquista de territorios peruanos y neogranadinos. A finales de 1569 se dirigió con varios compañeros a la recién fundad ciudad de Caracas. Dos años más tarde combatió a los mariches y, al año siguiente, participó con Gabriel de Ávila en la pacificación de los indios que atacaban a los españoles en Los Teques. Establecido en la capital, se hizo con un solar para su casa y tierras de cultivo en La Vega, El Rincón y la quebrada de Anauco. Tuvo una encomienda entre Tácata y Capaya y en 1573 fue elegido por primera vez regidor del Cabildo caraqueño. Ese mismo año obtuvo permiso para explotar los lavaderos de oro de Mamo y combatió a los tarmas.
En 1574 se casó en Caracas con Beatriz de Rojas, una de las damas más encumbradas de Caracas y fueron padres de María, Melchor, Gaspar, Baltasar, Diego, José y Ana.

Bajo el mando del teniente de gobernador Francisco Carrizo, tomó parte en una expedición a Tácata y vertiente del río Guárico, en la que fueron rechazados por los indígenas. A comienzos de 1575 dirigió una nueva expedición contra ellos, que le fue favorable, por lo que pudo posesionarse de las encomiendas que se le habían concedido en 1572. Entre 1574 y 1575, el Cabildo caraqueño le concedió tierras en la región de Cagua, en los valles de Aragua, que llegaban hasta las márgenes del lago de Valencia y hasta el abra que comunicaba por el sur con el alto llano, la actual Villa de Cura.

En 1576, el gobernador Diego de Mazariegos lo envió a defender Valencia, amenazada por indios caribes; los rechazó y persiguió en su retirada por los ríos Tiznados y Guárico hasta las márgenes del Orinoco. Durante la incursión tuvo conocimiento de las minas de San Juan y La Platilla, al frente de treinta y seis hombres a caballo, cuyo descubrimiento se atribuyó Garci González, también reivindicado por Sancho del Vilar.

En 1578 fue elegido alcalde ordinario de Caracas. En 1579 recibió del gobernador Juan de Pimentel el encargo de dominar a los indios cumanagotos y chacopatas. El 14 de junio de 1579 fundó la ciudad del Espíritu Santo de Querequerepe, que hizo base de sus operaciones, pero fue rechazado y trasladó la ciudad más hacia el oeste, donde tampoco prosperó, abandonándola en 1580. En enero de 1584, Luis de Rojas, nuevo gobernador, lo comisionó para adentrarse en el territorio caribe del río Guárico; los derrotó e hizo más de cien prisioneros. En 1590 redactó la usual información sobre sus méritos y servicios, que envió a la Corte de España. En 1593 proporcionó datos históricos al poeta soldado Fernán Ulloa, quien se había ofrecido a escribir en verso la historia de la conquista de Venezuela. En 1595 fue elegido por segunda vez alcalde de Caracas. En 1596 era procurador municipal y en 1597-1598, tesorero y contador de la Real Hacienda. En 1602 fue alcalde de Caracas por tercera vez y, en 1603, alférez real del Cabildo. En 1609 el gobernador Alquiza lo nombró maestre de campo y teniente general en la provincia de Nirgua para someter a sus indígenas. Allí fundó en 1609 la población de Santa Ana de Alquiza, que duró poco. Cuando transportaba un cargamento de oro de Buría, Garci González y el capitán Quintana fueron atacados por los belicosos indios jirajaras “cerca del cerro del Picacho y en un lugar que aún hoy se llama Garci González”, según recuerda A. Pérez Villa. En 1611 fue nombrado por cuarta vez alcalde de Caracas. El Cabildo le concedió en 1620 la posesión de una vasta extensión de tierras de sabana, desde Las Guardias hasta la confluencia de los ríos Guárico y Bocachico, El 21 de agosto de 1624, el nuevo gobernador, Juan de Meneses y Padilla, le nombró teniente de capitán general.

En 1625 murió en la capital este extremeño llegado a Venezuela en 1659, activo conquistador, fundador de pueblos, comerciante y minero, que la historia venezolana le recuerda como cinco veces alcalde de Caracas. Una fruta silvestre lleva su nombre (`garcigonzález´), así como un pájaro venezolano, el `gonzalito´, cuyos colores, amarillo y negro, se parecen al penacho del conquistador. Por los innumerables servicios prestados a Caracas, fue enterrado en su catedral, en la que tiene una avenida con su nombre en La Yaguara.

“Garci González de Silva, epígono de los héroes de caballerías, héroe popular a su vez, se mueve como un imán que arrastra consigo todas las inverosimilitudes”, se afirma sobre él a propósito de su valentía. En otro párrafo de la misma obra se dice que “deseaba Garci González que su suerte le ofreciese ocasión en que poder manifestar su bizarría y hacer alarde de aquel espíritu invencible que mantenía en el pecho¸ y como la fortuna le tenía destinada esta provincia para teatro en que representase las mayores hazañas su valor, desde luego se determinó a la empresa, tomando el socorro por su cuenta, fiado en el respeto y amor con que sabía por experiencia le miraban todos los que habían sido soldados con su tío: concepto en que no padeció engaño su confianza, pues publicada su intención, se le ofrecieron a seguirle ochenta hombres, todos extremeños, y los más hijos de la ciudad de Mérida, su patria, con los cuales marchó luego para el valle de Mariara…”

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