LA EUROPA FEDERAL, EL FUTURO

publicado en: FRAN MEDINA CRUZ | 0
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Fran Medina Cruz


         El nacionalismo se cura viajando; desde luego Pio Baroja distaba mucho de las posiciones fascistas que esconde un nacionalismo exacerbado. Aquello que lo que trasciende de las posiciones casi narcisistas de los nacionalismos actuales, imponiendo idioma y forma de pensar sobre  todos los ciudadanos que la componen, me lleva a discernir   que la moda del sentimiento nacional queda anticuado para una sociedad que exige libertades, que busca expansionarse, conocer, y que desarrolla un continuo interés en la búsqueda de nuevos destinos para su propio asueto, destinos que enriquecen su valor personal y que están a muchos kilómetros de su hogar. Por lo tanto una sociedad que quiera avanzar hacia un futuro de unión, de igualdad y de libertades, tiene que pasar por una profunda metamorfosis abandonado la idea de país/estado, para formar parte de algo superior. El gusano transformado en mariposa, el Estado transformado en una Federación de una entidad mayor.

         Desde luego si Europa y sus ciudadanos quieren dar -el gran salto-,  no solo tienen que adoptar una moneda común, un libre mercado entre sus miembros, un libre transito entre sus ciudadanos. Tienen que abandonar el concepto de estado para afrontar el reto de pertenecer a un sujeto federal, arropado por una entidad mayor que sea centro de discusión y gobierno. Una Europa con una sola bandera, que abrigue un federalismo de territorios, de ciudadanos que se identifiquen significativamente por un concepto identitario como puede ser  el idioma o su propia idiosincrasia y costumbre, pero sin caer en la atomización en territorios pequeños.

         El federalismo europeo unificaría todas las identidades territoriales en grandes federaciones, cada una de las cuales dispondría de su propio gobierno, y asimismo de representantes legislativos y tribunales de justicia propios. Obviamente que existiría una interrelación fuerte con el poder central, sin embargo, en las cuestiones ejecutivas, políticas y judiciales que atañen a sus territorios serian ciertamente independientes y no dependerían de la autoridad central para decidir en ellas. Aunque debemos remarcar que en materia internacional, estos estados federados, no dispondrían de competencia. Seria un sistema republicano y federal de territorios y no de naciones. Un nuevo mapa europeo donde el concepto de nación quedase relegado a la historia.

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