NUESTRO ESPACIO URBANO

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Angel de las Heras García de Vinuesa

Grupo Capitel


Los emeritenses desarrollamos nuestra vida cotidiana en el espacio urbano que nos brinda la ciudad. Un espacio urbano que compartimos con todos los que vienen a visitarnos respondiendo a la potente llamada de nuestro imperio monumental.

La ciudad no es algo ajeno a nosotros en el que nos ha tocado vivir, es parte esencial de nuestra vida y debemos procurar que el vínculo sea cada vez más sólido y más interiorizado. Nos duele y gozamos cuando lo hace Mérida. La Mérida que se materializa en calles, plazas y edificios, en esos espacios urbanos donde fundirnos. Y debido a esa relación tan intima con nuestro entorno, debemos acentuar el sentido protector desde la perspectiva de sentirnos poseedores y guardianes de esos espacios.

Debemos tomar conciencia de que la calidad de nuestro espacio urbano hay que potenciarlo entre otras medidas como la que se va a tomar con el Plan Director de Iluminación Artística que hace ya mucho tiempo debería haberse puesto en práctica por la importancia de la capital extremeña. Pero debemos ser más exigentes e ir más allá. Junto a la iluminación artística de todos los monumentos y edificios singulares, no se entiende que en pleno siglo XXI tengamos un abundante y escandaloso entramado de acometidas tantas veces denunciado que discurren por todas las fachadas de la ciudad atravesando de manera arbitraria y antiestética los cruces de calle. Las distintas redes de electricidad, telefonía, televisión,etc.. deberían discurrir todas bajo el acerado en una ciudad Patrimonio de la Humanidad. Cuesta dinero, pero es una prioridad urgente si queremos conservar y potenciar nuestro patrimonial espacio urbano. Es un dinero que se entierra y no se ve, pero no por ello es menos eficaz. Sensibilidad y voluntad política para priorizar y “negociar”. No podemos “acostumbrarnos” y aceptarlo sin más porque las cosas son como son y hay que aceptarlas o la dejamos para mañana por que no interesa entrar en ellas.

La ciudad que se ve y que se siente nos necesita para que la defendamos haciéndola nuestra queriéndola poner “ más guapa”. A los cables sumamos que nos concienciemos en no ensuciarla, y eso está de nuestra mano. No es más limpio el que más limpia…..  la ciudad se ensucia de muy diversas formas: tirando residuos al espacio urbano, realizando grafitis, pero también se ensucia cuando se sobrepasan los nivéles acústicos permitidos o se emiten olores que alteran considerablemente nuestro nivel de confort.

En resumen, lo que pretendemos con este artículo es concienciar y sensibilizar del papel principal y activo que debemos cumplir denunciando y aportando todo aquello que vaya encaminado a embellecer cada vez más nuestro espacio urbano.

 

 

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