SANTOS SERVANDO Y GERMÁN, PATRONOS DE MÉRIDA

publicado en: FÉLIX PINERO | 0
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Félix Pinero

Periodista y escritor


Los santos Servando y Germán (Augusta Emerita, siglo III; Cádiz, 290 d. C.) son los patronos de Mérida y Cádiz y copatronos de San Fernando (Cádiz). Etimológicamente, sus nombres significan “el que guarda” y “lancero, guerrero”. Los dos hermanos, oriundos de Augusta Emerita (actual Mérida) fueron martirizados el 23 de octubre (de ahí la fecha de su festividad) del año 290 de nuestra era, en un lugar conocido como Collado Ursoniano, antes de la isla de Cádiz, donde obraron varios milagros que lograron la conversión de muchos gentiles.

Su origen se remonta a Publio Elio Marcelo, centurión de la VII Legión Gérmina Pía Félix, nacido en León, y casado con Nonia, que le dio doce hijos. El primero recibió la orden de marcharse a la provincia africana de la Mauritania Tingitana (actual Marruecos), donde murió degollado tras hacer pública su fe en Cristo y negarse a celebrar la fiesta del nacimiento del emperador Valerio (finales del año 316-1 de marzo del 317), el 30 de octubre del año 288. Su esposa subiría a los altares junto a él, como mártir de la fe.

Los doce hijos de Publio Elio Marcelo, más tarde San Marcelo y Santa Nonia, seguirían los pasos de sus progenitores. Claudio, Lupercio y Victorio fueron degollados en León; Celedonio y Emeterio alcanzaron el martirio en Calahorra; Acisclo y Victoria, y Fausto, Januario y Marcial, en Córdoba; y Servando y Germán, en Cádiz, por mandato de Viator, prefecto de Roma, en el año 304.

Servando y Germán eran legionarios de Roma y, estando en Augusta Emerita, fueron delatados por sus compañeros de armas como cristianos. Encadenados de pies y manos al confesar su fe en Jesucristo, fueron encerrados en prisión hasta conseguir que su voluntad se doblegara como en los martirios que sufriera la patrona, Santa Eulalia.

En su juventud abrazaron la carrera de la milicia, cuya marcialidad no alteró la justificación de la conducta que siempre conservaron los dos ilustres jóvenes, apunta el P. Juan Croiset, “que llegaron á ser muy amados y venerados de todos los fieles por su vida ejemplar y el ardiente zelo que manifestaron en la defensa y en la propagación de la fe cristiana”. Al finalizar las persecuciones de Adriano (Roma o Itálica, 24/01/76; Bayas, 10/07/138), emperador desde el 10/08/117 al 10/07/118, y puestos de nuevo en libertad, continuaron predicando con más valentía la fe cristiana.

La persecución de Diocleciano (Salona, 244; Split, Croacia, 311) –emperador de Roma desde el 20/11/284 hasta el 01/04/286 (solo); y desde esa fecha hasta el 1 de mayo del 305 como Augusto de Oriente con Maximiano como Augusto de Oriente–, coincidió con el gobierno en Mérida de Viator, prefecto romano y ferviente pagano, que mandó prender de nuevo a Servando y Germán, sometiéndolos a crueles tormentos, como afirma San Isidoro, que “fueron de esta vez muy atormentados con azotes y peynes de hierro, y otros generos de crueldades. Y para que más gloriosamente triunfasen en su muerte, dilatóseles muy á la larga la pelea.” Viator marchó a la provincia Tingitana y decidió llevar consigo a los dos hermanos, que realizaron el camino de Mérida a Cádiz cargados de cadenas y descalzos, “y quedó el juez admirado quando vio á los hermanos tan frescos y tan robustos como si nada hubieran padecido á pesar de las diligencias qué hicieron los conductores para matarlos de hambre en tan prolijo y tan penoso viage.” Temiendo que muriesen en la travesía y, desesperado al no lograr su objetivo, decidió que fuesen degollados en el paraje llamado Ursoniano, en lo alto de un cerro conocido hoy como Cerro de los Mártires , donde entregaron su cuello al verdugo el 23 de octubre del año 304. El citado cerro se alza en la isla de León, dando vista al islote donde se levanta el castillo de Sancti-Petri, desde el que se domina la extensión de la costa gaditana hasta el faro de San Sebastián.

Según la tradición, los cuerpos de ambos hermanos permanecieron en el cerro hasta que años después, los restos de San Germán fueron trasladados a Mérida, situándolos cerca del sepulcro de Santa Eulalia, virgen y mártir, y los de San Servando, a Sevilla, depositándolos entre los de Santa Justa y Rufina. Restos suyos y una pila con sus nombres fueron hallados en Alcalá de los Gazules (Cádiz), que reposan en la parroquia de San Jorge de dicho municipio.

La tierra gaditana los tuvo por patronos oficialmente en 1619. Los cabildos municipal y catedralicio lograron del pontífice Paulo V (1605-1621) la concesión del Jubileo para la fiesta de los santos patronos y la declaración canónica de su patronato, celebrándose por primera vez el 23 de octubre de 1619, bajo el pontificado de don Juan de Cuenca, capellán del rey Felipe III. En la actualidad se puede hallar en la ciudad numerosa iconografía dedicada a los mártires. La más destacada se encuentra en la Plaza de la Constitución, delante de las Puertas de Tierra. Ambas esculturas se erigen sobre sendas columnas de mármol blanco genovés, de principios del XVIII. Se compone cada una de ellas de un pedestal cúbico desde donde arrancan las columnas con capiteles, sobre los que se alzan las figuras de los santos patronos. Los basamentos sirven de soporte para las diferentes heráldicas en relación con la Corona de España, el mecenazgo de la obra de mano del marqués de Valdecañas y el escudo de Cádiz. El conjunto escultórico se colocó en principio en la Puerta de Mar, en la entrada al muelle, y se recolocó definitivamente en las Puertas de la Tierra en 1945. La autoría del monumento se atribuye a los hermanos Andreoli, aunque no existe prueba documental alguna, por lo que es tenido como anónima. Luis Balaguer recoge en su obra “Coplas de nuestros patronos”, esta coplilla:

“San Servando y San Germán
llegan a Puerta de Tierra
los dos con la misma edad.

Se suben a dos columnas
queriendo marinear.
Y las columnas navegan
hasta la Puerta del Mar.”

Sus imágenes se encuentran en la catedral, tanto en su exterior como en su interior.

En San Fernando (Cádiz), ciudad de la que es copatrono, existe una iglesia con su nombre en la Plaza de César Vallejo. Arnedillo cuenta también con una iglesia dedicada a San Servando y San Germán, así como Uruñuela (La Rioja); y en Moguer (Huelva). Y Arroyo de San Serván (Badajoz) le ha dedicado una ermita a los santos mártires patronos de Mérida.

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