UN PASEO ESCATOLÓGICAMENTE CORRECTO

publicado en: MAYTE PALMA | 0
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Mayte Palma


Ayer iba mirando al suelo cuando caminaba por mi ciudad y me acordé de mi abuela. Mi abuela, cuando éramos pequeñas, siempre nos decía que había que mirar al suelo porque podíamos encontrarnos dinero o alhajas…Es cierto que ella solía encontrarse cosas que luego nos enseñaba y nos decía dónde las había encontrado. Nos acostumbramos a mirar entonces hacía nuestros pies, pero que yo recuerde fue poca la fortuna que encontramos… Ayer por desgracia no me encontré con dinero y mucho menos con ninguna alhaja, lo que me iba encontrando eran los desechos humanos o animales que adornan sin complejos las calles de esta ciudad, los desperdicios y basuras que no llegan a papeleras y contenedores porque no es lo suficiente importante o”cool” eso de ser limpio…Asco es la palabra y un sentimiento triste de convivir con un incivismo al que a una le cuesta acostumbrarse.

A pocos pasos de un gargajo contundente, espeso, verdoso y sorprendentemente grande recibían mis ojos la espectacular caca de algún perrazo que su dueño,¡ animalito!, dejó allí para el deleite de los viandantes. Sumar además, a los regalitos de personas y animales, un brik vacío y retorcido de un zumo con su pajita estrangulada y más adelante pañuelos de papel como palomas de la paz, muertas y abandonadas…hago la comparación para hacer un poquito poético el paseo porque, ¡madre del amor hermoso!, en el trayecto, que no era muy largo, no dejé de sorprenderme, y hablo del centro neurálgico de una capital de autonomía con una historia que muchas quisieran.

Me dirigía en una tarde soleada y fría a un barrio que, en suciedad, nada tiene que envidiar al centro, porque eso sí, no vamos a ser mejores que el resto, y la igualdad tan luchada por todos llega incluso a la suciedad de nuestras calles. Observo con curiosidad los contenedores sucios, llenos, con bolsas de basura haciendo pandilla a ver cuál de ellas está más llena o suelta más líquido. Papeles y cartones haciendo malabares como en un circo de capa caída, cajas amontonadas sin orden ni concierto ocupando parte del acerado sucio y resbaladizo y me acojona entonces lo que me encuentro a mi derecha, solares vallados dejados de la mano de Dios como un paraíso en venta con una flora seca y miles de pequeñas cajas de plástico que brillan, cual alhajas, bajo el sol de este invierno atípico. Alhajas abuela no hay, ni dineros resplandeciendo bajo el sol… si pudieras verlo, no darías crédito.

Añadamos a este maremágnum de desafortunados regalos, el estado de nuestras aceras, que pareciera que un temblor sin importancia ha ido levantando con nocturnidad y alevosía. No abuela, ahora no hay que mirar al suelo para encontrar dinero o joyas, ahora hay que mirar para no tropezar y caer, para no tener la desafortunada mala suerte de, en un día de lluvia, encontrar una baldosa sorpresa que te riegue el zapato y la pernera, siendo esto por supuesto lo menos grave. Ahora hay que ir como Rambo en la selva, evitando las bombas antipersonas, sabiendo dónde una pone los pies para no pisar las cacas de los perros, los mocos de la gente, los chicles… ¡ay los chicles!, que parecen las calles un traje de faralaes en plena feria de Sevilla…y que no pises uno en verano que te lo llevas en la suela como regalo íntimo y personal. O para no descalabrarte con esa acera levantada por las raíces de los árboles…pobres árboles, que hemos sacado del campo para que nos den sombra en las calles y recortan sus copas para adornar y dejan a sus raíces crecer a su libre albedrío en el asfalto inmisericorde, seco, impersonal y sin nutrientes…

Y es que no se trata, en todo caso, de que tal vez no funcione el sistema de limpieza de nuestro querido ayuntamiento, o que no haya dinero para subsanar lo que el tiempo estropea, si no tener presente el refranero a veces… “no es más limpio el que más limpia, si no el que menos ensucia”. Al final, todo converge en lo mismo, en una educación que implique desde nuestra más tierna infancia el sentido cívico en todos los aspectos de nuestra vida y convivir en sociedad implica todo esto. ! Seamos limpios en nuestra ciudad que no cuesta tanto ¡ ¿…o sí?

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