Marta Gervasia Garrido Moreno

Concejala VOX Ayto de Mérida


El pasado tres de marzo, nuestro Primer Edil, anunció pomposamente en rueda de prensa, que en el Ayuntamiento “ya se había equiparado el salario de todas y todos los trabajadores”. Damos sinceramente nuestra más sincera enhorabuena al Excmo. Sr. Osuna por tal logro, aunque hemos de recordarle que ya venía recogido en el art. 14 de la Constitución Española de 1978 y en el artículo 28 del Estatuto de los Trabajadores de 1980. Parabienes, Sr. Alcalde, por adjudicarse el mérito de algo obligatorio desde hace más de 40 años.

Quizás el año que viene, junto a nuestra meritoria Ministra de Igual dá, podrá adjudicarse el logro de que las mujeres puedan llevar pantalones, que ya no necesiten la firma de su esposo para abrir una cuenta corriente o el voto femenino, (aunque próceres de su partido como Victoria Kent, Margarita Nelken, Indalecio Prieto y Julián Besteiro, junto a otros muchos diputados socialistas votaran en contra de ese derecho el 1 de octubre de 1931).

Por si fuera poco tal merecimiento, anunció que “se encuentra desarrollando el II Plan de Igualdad”, aunque omitió que su redacción se propuso en enero de hace dos años, y se aprobó en Pleno en junio del pasado, y tan sólo nos ha costado a los ciudadanos 15.000 €.

Leyendo este II Plan de Igualdad en la página web municipal (tiene 72 páginas, pero escritas a doble espacio y con letras de gran formato), abundan los términos “empoderamiento”, “transversalidad”, “sostenibilidad”,… y yo no he logrado encontrar ninguna medida concreta, aunque invito al lector a que lo haga.

Cuando se aprobó este II Plan, preguntamos en el Pleno, qué resultados y conclusiones se habían extraído del anterior, del I Plan de Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres de la Ciudad de Mérida desarrollado en 2011 (curiosamente realizado por la misma fundación que el actual): si se había implementado alguna acción concreta, qué medidas se habían adoptado, a cuantas mujeres y hombres había llegado, qué problemas se habían solventado,…, nadie supo contestarnos.

Por supuesto, no valía para Mérida el V Plan Estratégico para la Igualdad entre Mujeres y Hombres de Extremadura 2017-2021, que redactó la Junta de Extremadura, ya que como Mérida tiene su propia idiosincrasia, y las mujeres y hombres que aquí vivimos tenemos otro RH distinto al resto de los extremeños, tenemos que tener el nuestro propio.

Por si fuera poco, y tan sólo durante el mes de marzo de este año 2021, y según la Plataforma de Contratación del Sector Público, nuestro Ayuntamiento ha adjudicado, los siguientes contratos: Servicio para la asistencia técnica y elaboración de contenidos para la prevención y sensibilización de la violencia de género y el fomento de la igualdad, por 6.850,00 €; Servicio para la elaboración de material didáctico para el profesorado y realización de 6 talleres de igualdad, por 6.900,00 €; Servicio de impresión y maquetación de materiales para el Proyecto de sensibilización y prevención de la violencia de género, por un importe de 7.791,00 € ; Servicio para la elaboración del I Plan de Igualdad LGTBI/Diversidad de la Ciudad de Mérida, con una cuantía de 13.500,00 € y Servicio para impartir los talleres en igualdad, por un importe de 2.880,00 €.

Como tales importes son sin IVA, y el Ayuntamiento ha de pagarlo (aunque no se lo puede deducir), los conceptos que aparecen en el párrafo anterior, arroja la nada desdeñable cifra de CUARENTA Y CINCO MIL OCHOCIENTOS OCHENTA Y CUATRO EUROS CON CUARENTA Y UN CÉNTIMOS.

No acaba aquí la cosa, con motivo de la celebración del 8 de Marzo, Día Internacional de La Mujer, el pasado 27 de enero se presentó la campaña “Mérida, territorio de igualdad”, con gran profusión publicitaria en pasos de peatones, señalética, mupis y autobuses urbanos, cuñas en radio y periódicos, con el fin de “reivindicar la igualdad real entre mujeres y hombre y el fin de las violencias machistas” en palabras de la Sra. Delegada de Igualdad de Género.

Como no fuimos capaces de encontrarlo en la Plataforma de Contratación, y coincidiendo con ella en la defensa de la igualdad de todas las personas y el fin la violencia de todo tipo; en nuestra labor fiscalizadora y de velar por el uso racional y óptimo de los recursos económicos de todos los emeritenses, preguntamos cuanto nos había costado a los ciudadanos: su respuesta, fue que algo más de 20.000,00 €.

El día 8 de marzo se conmemora a raíz de que en esa fecha en 1857, miles de trabajadoras salieron a las calles de Nueva York con el lema “Pan y Rosas·” para protestar por las míseras condiciones laborales y reivindicar un recorte del horario y el fin del trabajo infantil.

Hemos ya repetido hasta la saciedad que estamos en contra de cualquier tipo de violencia. Pero no hacemos distingos entre mujeres maltratadas o asesinadas por su maridos o exmaridos, ni entre los hombres (15%) asesinados por sus esposas, o con los niños maltratados o asesinados por uno de sus progenitores (recordad a Ana Julia Quezada, asesina de Gabriel Cruz, o a Ángeles F.C. que ha sido condenada el día 12 de este mes por la Audiencia Provincial de Gerona por ahogar a su hija de 10 años en la bañera tras administrarle 80 pastillas de ansiolíticos –aunque esto no ha salido en ningún medio) ni con los ancianos abandonados y maltratados por sus propios descendientes.

De hecho, es conocido que VOX apoya la cadena perpetua revisable para asesinos y violadores, aspecto este que el frente socialcomunista reniega.

Lo que estamos radicalmente en contra es del uso del feminismo como mecanismo adoctrinador de la desigualdad, que enfrenta a mujeres y hombres. El feminismo supremacista y totalitario pretende colectivizar y amordazar a las mujeres en un pensamiento único. Estamos en contra del proyecto ideológico que pretende imponer una doctrina totalitaria y denunciamos el burka que en el islam otras mujeres sufren con vuestro vergonzoso silencio. Estamos en contra de la dictadura de género y el hembrismo, que desde la bondad universal del Principio de la igualdad entre hombres y mujeres se utiliza por políticos, lobbies, chiringuitos e instituciones que tras un velo de reivindicación de los derechos de las mujeres, buscan recortar derechos fundamentales y recabar recursos económicos públicos para imponer una agenda adoctrinadora de política de género y otros fines más crematísticos, como más arriba he denunciado.

En el año 2018, el Instituto Andaluz de la Mujer contaba con un presupuesto de 43 millones de euros, de los que llegaron como ayudas a las víctimas, 1,2 millones, ni el 3% de su presupuesto.

Tal es la deriva totalitaria, que el año pasado Izquierda Unida expulsó de su seno al Partido Feminista de España, llamando a su líder, la histórica Lidia Falcón, fascista y homófoba.

Hago, como mujer, un recordatorio a las figuras de Mariana Pineda, Concepción Arenal, Elena Maseras, Emilia Pardo Bazán, Clara Campoamor, María Zambrano o Margarita Salas, que en tiempos mucho más duros lucharon de verdad en España por el voto, la educación, la integración y la independencia económica de la mujer.

Si a las justas reivindicaciones, no a la industria de los chiringuitos de género.

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