Luis Manuel Sánchez González

Arqueólogo y Antropólogo Social y Cultural


Cuando caminamos por las calles de Mérida es fácil darse cuenta de que, si no fuera por su riqueza arqueológica tan bien musealizada y explicada herederas de la cultura romana, musulmana, y visigoda, difícilmente podríamos contemplar tal cantidad de turismo que ejerce una fuerte atracción de capital y trabajo a esta ciudad, haciendo del sector servicios la principal fuente de riqueza de esta urbe. De esta manera observamos como la inversión en Arqueología puede ser una importante fuente de ocupación si se sabe tratar con fundamento, buenas ideas y sentido común.

Entonces, ¿por qué este sistema no se exporta a otros ambientes menos conocidos que Mérida? Vivimos en una comunidad autónoma caracterizada, entre otras cosas, por su riqueza arqueológica soterrada, y no solo soterrada. Es fácil darse cuenta de como, por ejemplo en Badajoz, hasta no hace mucho tiempo, la zona de la Alcazaba, lugar arqueológico de primer orden, si no estaba “abandonada”, sí que estaba algo “descuidada”, con el fuerte potencial turístico que presenta y que seguramente en los próximos años, y gracias a las labores de restauración que se están acometiendo en este lugar, podremos observar sus frutos.

Otro ejemplo son los impresionantes castillos con los que cuenta nuestra región en un estado de, si no abandono, si de semiabandono. Castillos como el de Villagarcía dela Torre, Villalba de los Barros, Trevejo, Portezuelo o Belvís de Monroy, no son más que ejemplos de potenciales atracciones de turismo tras una restauración y musealización concienzuda, además de ser susceptibles de crear una importante ruta turística para los amantes de los castillos.

El anterior es tan solo un ejemplo de las diferentes actividades turísticas que podemos desarrollar en nuestra región. También nos encontramos con otros ejemplos de lugares que décadas atrás se excavaron y estudiaron y que posteriormente se abandonaron. Un ejemplo de ello es la villa de la Cocosa, en Badajoz. Abandonada y cubierta por la vegetación está siendo poco a poco expoliada. Privando al público interesado en este tipo de turismo de este importante yacimiento.

Pero no todo es negativo, un ejemplo de buenas prácticas fue el denominado Proyecto Alba Plata, tanto el I como el II. Para el que no lo sepa, se trató de una idea de la Junta de Extremadura que trataba, desde 1996, de recuperar y redescubrir la Vía de la Plata en la región excavando y musealizando diferentes yacimientos como el Oppidium de Hornachuelos en el término municipal de Ribera del Fresno. Se comprobó como este tipo de acciones y actividades atrajo al turismo cultural a nuestra región, aunque también hemos de comentar, que tras la excusa de falta de dinero e inversión, muchos de estos yacimientos se abandonaron, corriendo peligro su conservación y que sería importante volver a intervenir en ellos, para por lomenos, evitar su desaparición.

Creo que sería interesante volver a creer en este turismo cultural que en otras regiones de España está tan bien valorado y que, parece que en nuestra Extremadura, tenemos abandonado.

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