Pilar Nogales Perogil

Portavoz PP Ayto de Mérida


La política representa un SERVICIO PÚBLICO al ciudadano (con mayúsculas). Quienes dedicamos todo o parte de nuestro esfuerzo, trabajo y tiempo a la política debemos hacerlo con el fin último de mejorar la vida y el bienestar de nuestros conciudadanos.

Es evidente y más que sabido que, desde las diferentes ideologías y visiones sociales y económicas de las mismas, la percepción de lo que sería “una vida mejor” es distinta para cada sigla o partido político.

Pero también es una premisa democrática que desde el respeto y la tolerancia, cada partido político defiende sus ideales y cuando es responsable de dirigir el gobierno local, provincial, autonómico o nacional materializa esos ideales en la gestión que lleva a cabo y que pretende conseguir ese objetivo o fin último al que antes me he referido.

Tras las noticias políticas que hemos estado viendo, escuchando y leyendo en estos últimos días siento la necesidad de compartir con los lectores unas reflexiones generales que a todos deberían hacernos pensar y plantearnos el estado de salud actual de nuestros valores democráticos.
No puede ser que los ciudadanos hayan asumido como algo cierto y general que todo político “miente” para conseguir llegar al gobierno y que “todo vale en política”.

Dignidad y coherencia, a la vez que compromiso, deberían guiar el ejercicio del servicio público al ciudadano y exigirse y medirse por igual a todos los que a ello se dedican.

Ser coherente conlleva “predicar con el ejemplo” y actuar de acuerdo con los principios que se defienden y se abanderan. No es coherente aquel que no tiene pudor alguno en mitinear y difundir en los medios de comunicación una cosa y después llevar a la práctica la contraria.

En nuestra época actual es fácil tirar de hemeroteca y escuchar las declaraciones públicas realizadas por algunos de nuestros “gobernantes” y comprobar que se puede decir una cosa y cambiar el discurso, sin complejo alguno, en días o momentos posteriores.

El Partido Popular, en el que milito por convicción ideológica, ha demostrado sobradamente que sabe gestionar los recursos públicos y que su gestión genera empleo y bienestar para los ciudadanos, pero, a su vez, ha sido el blanco de acusaciones y ataques, sin piedad, tanto por los partidos de la oposición como por muchos medios de comunicación y por gran parte de la ciudadanía cuando algún miembro del partido puso las manos donde no debía y se extralimitó pasando de “servir al ciudadano” a “servirse del ciudadano”.

Al igual que todos mis compañeros de partido no me enorgullezco para nada de esos personajes y creo que lo justo en democracia es que quien delinque sea juzgado y condenado por ello.

Al Partido Popular además, se le juzgó con una moción de censura y después se le volvió a juzgar en las urnas.

Pero en estos días contemplo con rabia, tristeza y mucha preocupación las noticias relacionadas con la imputación penal de PODEMOS, la anestesia social ante las mismas y, lo que es más grave, el silencio cómplice del PSOE y la inacción del Presidente del Gobierno que ya está tardando en romper su acuerdo con esta formación política.

Engaños y discursos populistas le han valido a Pablo Iglesias para llegar a ser dirigente de su formación, para ser diputado en el Congreso y para ser hoy Vicepresidente del gobierno de España, aunque su pretensión sea destruir el sistema político que tiene nuestro país.

Todos hemos oído a este señor (no sé si me excedo con ese calificativo), en innumerables ocasiones, sus exigencias de dimisión a Mariano Rajoy responsabilizándolo del “caso Bárcenas” y su distanciamiento de lo que él calificaba como “la casta política” presentándose como el salvador y regenerador democrático.

Y yo me pregunto:
¿y ahora qué?
¿La ciudadanía española va a seguir callada, con la cabeza agachada y permitiendo que un Vicepresidente del gobierno pueda faltar a su palabra y a su coherencia sin tener consecuencias por ello? ¿No tiene ni un poco de dignidad?
¿Pedro Sánchez va a seguir con su acuerdo de gobierno con una formación política imputada penalmente? ¿No piensa cesar a Iglesias y al resto de Ministros de PODEMOS? A Mariano Rajoy le presentó una moción de censura. Para ser coherente no puede tener de socio ni un minuto más a PODEMOS.

Toda esta situación me duele. No me resigno a aceptar que nuestra democracia sea tan exigente con unos y tan permisiva con otros. Las leyes están ahí para que todos las cumplan por igual, la justicia también se debe administrar igual para todos y los principios y valores democráticos también deben exigirse a todos los políticos con el mismo rasero.

Espero que ustedes, lectores de Mérida y comarca que hayan tenido a bien leer esta columna, reflexionen sobre estos hechos y exijan igualmente a TODOS los que nos dedicamos a la política dignidad y coherencia.

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