Alfonso Valadés


Ciñéndonos a las dos primeras temporadas del M.C.P. en la división plateada, 1991/92 y siguiente, fueron especialmente movidas e ilusionantes. Así “a vuela pluma” nos toca, por espacio y tiempo, darle significado a algunos de los lances y acontecimientos de mayor calado y relevancia como fue la conversión de la entidad en SAD.

Antes de entrar en materia: quiero puntualizar que las desapariciones del trio de clubes más importantes de nuestra región, se producían las defunciones con responsables de sus localidades respectivas, esto no es ninguna crítica, es simplemente un matiz ahora que las propiedades foráneas están en el disparadero.

Dice el sabio refranero: “que los gitanos no quieren buenos principios”, así que, a la primera… “Zurrapa”. Se abría la andadura con derrota en Figueras 2-0. Al conjunto del Alto Ampurdán lo entrenaba D’Alessandro. (Se podía decir, que los clubes catalanes se nos atragantaron, y que con los vascos se hizo historia.)

La primera victoria llegaría ante la SD Éibar merced a un penalti transformado por Vinsjic. Desde el –partido 0- se confeccionaron plantillas solventes y competitivas, nunca hubo peligro real de descenso en una categoría que nada tenía que ver con lo que antes habíamos degustado en el estadio municipal, este ya era otro mundo.

Ya con la competición iniciada se incorporaron otra pareja de la extinta Yugoslavia como Rade Tosic y el pequeño Kostic, jugadores que por cierto solían tener una gran capacidad de adaptación e idioma incluido, llegados a este punto: aprovecho el lance para no quedar en el tintero, que en el apartado de entrenadores, Fouto para su cuarto proyecto también optó por la misma vía, y el Croata Kresic cambiaba la “M” de Marbella por la de Mérida en un curso que se saldó con un SOBRESALIENTE.

Como os estaba comentando: se acertó sin paliativos en la contratación de aquellos primeros balcánicos como fueron por orden cronológico Milojevic y Vinsjic, que marcaban diferencias, de ahí, sus posteriores traspasos al Real Mallorca y Rayo Vallecano por 60, y 70 kilos respectivamente.

Para el proyecto inicial se decantó por el técnico madrileño Eduardo Caturla que en aquel “banquillo con ruedas”, aguantó el envite hasta el primer tercio de la competición siendo defenestrado tras la derrota 0-1 frente a los «arlequinados» del Sabadell, el gol del malacitano Juan Carlos Añón supuso el detonante de su salida.

A Fouto hay que reconocerle que siempre arriesgaba y apostaba fuerte, de hecho, ya tenía apalabrado a José Antonio Camacho, pero de mutuo acuerdo con el de Cieza, se decidió que su gran amigo Illa-Maravilla fuese finalmente el elegido, ya que el de Fuengirola estaba atravesando por un delicado momento en el plano personal.

Con respecto a Juan Gómez, (30 años ya de su desaparición). Significo que allá por 1991 en el tramo final del campeonato,- que terminó en ascenso-, Juanito que contaba con 36 años, y casi dos, retirado, se había ofrecido para jugar en aquel M.C.P. una posibilidad que desde el primer momento descartaba un José Enrique Díaz que sabía muy bien lo que quería: “y en aquel instante preciso, eran hombres y no nombres “.

Los recovecos del caprichoso destino, (a rey muerto, rey puesto). Propiciaron que tras el fatal desenlace de Juan, se volviera a tirar de José Enrique, que desde inicios de abril hasta final de la “ cruel “ temporada disfrutó de una categoría profesional que en parte, se había logrado a su buena labor en el banquillo pecholata después de haber sustituido a Martín Doblado.

La campaña del debut fue muy positiva- en lo estrictamente deportivo-, igualados con el sexto, Barca “B”. 41 puntos y tres positivos.

Para el segundo curso en la categoría plateada, 92/93. Se había depositado la confianza en un “supersticioso” de tomo y lomo, entrenador gallego como Fabri González, que rocambolescamente tras ser cesado, y remplazado por José Armando Ufarte, unas fechas después se volvía al punto de partida con el retorno de Fabri.

Se abría el telón ante el CD Lugo con victoria mínima, merced a una pena máxima que ejecutó con acierto un Dani Aquino (el auténtico), que se había incorporado a última hora del Albacete tras unas largas y laboriosas gestiones.

El “toro” en aquella edición se convertiría en el pichichi de la categoría con 19 dianas. Y en esa misma edición, Pepe Salguero anotaría el gol nº100 del M.C.P. en la 2ª “A” (Sestao, campo de las Llanas).

Si bien, en aquel emblemático 1992 el foco mediático estuvo puesto en la conversión del club en sociedad anónima deportiva, de la que había sido ideólogo el por entonces secretario de estado para el deporte, D. Javier Gómez Navarro.

El joven abogado cacereño D. Vicente Montes sería quien de manera brillante llevaría a cabo tan importante gestión.

El capital social mínimo fijado por la comisión mixta del CSD fue de 87.065.000 pts, siendo el ayuntamiento el máximo accionista con un paquete de 1.000 acciones. En la asamblea celebrada el 27 de julio, el apoyo fue unánime hacia D. José Fouto Carvajal que consiguió un total de 2.407 votos y de manera oficial el 31 de ese mes el CSD declaraba al Mérida club polideportivo como SAD.

Un consejo de administración que se completó con el representante del ayuntamiento D. Francisco Marín Gómez con 1.008 votos, (un millar del consistorio). y los directivos López 992, Parejo 251, Rodilla 158, Donoso 149, Naharro 146, Crespo 95, Masegosa 93, Cristóbal 91 y Juárez 86; Como partidos para el recuerdo… Muchos: y algún botón de muestra podría ser aquel Mérida-Betis, 3-2. Que fue espectacular, con un “MILO “estelar. En aquel encuentro se batía el record de espectadores en el estadio municipal – hubo gradas supletorias – con casi 12.000 – asistentes.

Otro plato fuerte fue la eliminatoria de la copa frente al – superdepor – donde los de Ufarte se imponían 1-0 a las hueste de Arsenio Iglesias con gol de Antonio Roa, eliminatoria que igualaron los gallegos en Riazor ante un Mérida que aguantó la prórroga sin perder la compostura y que estuvo más acertado desde el punto fatídico.

De entre los futbolistas del histórico conjunto herculino, tres de ellos tiempo después se enfundarían nuestra camiseta como fueron los casos de Kiriakov, Mariano y Aldana.

También nos quedó para la historia la siguiente ronda copera contra el Sevilla FC donde militaban Maradona y Simeone, con Carlos Salvador Bilardo en el banquillo. Nuestro equipo quedó alto el pabellón: 0-1 en Mérida, y empate 1-1 en Nervión con gol de Cristian.

Ya apurando el último café, os he preparado un combinado-selección de jugadores que desfilaron por el extinto M.C.P. en el transcurrir de aquellas dos notables temporadas: Cañizares; (es el futbolista con mejor palmarés en la historia del Mérida). Parra, Tamayo, Salguero, José María, Toribio, Vinsjic, Julio Prieto, Paquito, Milojevic y Aquino.

Con mención especial para Juan Antonio López TORIBIO, único jugador que arribando a nuestro club con el equipo en la categoría de bronce, escaló con estos colores hasta la de ORO, que no es mal metal, para poner el broche final.

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