Alfonso Valadés


 

No es extraño que el aficionado en general se pierda cuando de recordar pasajes futbolísticos de nuestra historia se trata. De hecho sin contabilizar algunos equipos locales que se aceptaron como parte de ella, sin corresponderle, como son los casos de los Catalanes el M.Z.A. y con posterioridad la sportiva emeritense de 1912, que jamás llegó a tener actividad. Así y todo, estaríamos hablando de hasta cinco denominaciones sin salirnos del mismo club, son unas cifras que no tienen parangón en el futbol nacional.

La historia arranca en 1921 con la creación del primer Emérita C.F., que lo fue hasta 1928. Del Deportivo Emérita, (ya matizo aquí más detalladamente), La primera Sociedad Deportiva Emeritense surge en el Tda. 1939/40. “la que el aficionado D. Eugenio Osorio, que localizó el acta del “fantasma” equipo, al que lo propagó como el antecesor del verdadero, cuando la realidad es otra bien distinta, ya que entre ambos, medían la friolera de 28 años.

Sin profundizar en detalles ni números, cronológicamente siguen en el escalafón el Mérida Industrial C.F. y el Mérida club polideportivo S.A.D. que pasó a mejor vida en el 2000.

Hemerotecas, futboltecas y Wikipedia, desde el desconocimiento más absoluto blanquean algo que desconocen, ejemplos contundentes podría citar muchos, pero hay uno en particular que no deja el más mínimo resquicio a la duda: comentan sobre la Sportiva emeritense de 1912 que tuvo una corta actividad, (corta no, ninguna). Y que diputó algunos amistosos en el campo de la Antigua, -evidentemente no dan nombre ni de los rivales ni de ningún jugador. Y como las mentiras tienen las patas muy cortas, por aquellos años el mencionado campo de juego ni estaba, ni se le esperaba, ya que fue inaugurado 16 años después, PUNTO.

Paso ya sin más dilación al tema que nos ocupa en esta ocasión, que en su momento me llevó a mover y cotejar un buen número de datos:

Un “viejo león romano” como D. Luis Gallardo Puerto, en su momento, en cierta entrevista, me comentó algunos pasajes sobre éste acontecimiento, éste señor ex futbolista, en 1969 remplazó a D. Juan Rejas Muñoz como presidente de la pionera de las peñas del Mérida, por entonces INDUSTRIAL C.F. como fue la denominada “puerta de la villa” creada en 1965.

Cuando estos “ilustres” veteranos, han ido por ley de vida, desapareciendo de éste mundo, con ellos, en no pocas ocasiones, también lo hacían infinidad de vivencias y riquísimas anécdotas de un puñado de esforzados del balón –o algo que se le parecía-, de manera altruista, nuestros ancestros, se levantaban a las seis de la mañana, antes de ir a sus respectivas ocupaciones, y que como Luis, hacían los desplazamientos apiñados en una célebre camioneta “la Bohoyo” para defender con ardor y coraje los colores del Dvo Emérita.

Éste equipo se había constituido en 1928 y tuvo vigencia hasta la antesala de la guerra civil 1936. Su presidente desde el inicio fue D. Francisco López de Ayala y de la Vera, ejerciendo al mismo tiempo como alcalde de la ciudad emeritense, el club por aquellos lejanos años tenía su sede social en la céntrica C/ Santa Eulalia, piso alto del “Bar Jauja”, donde tiempo después se instalaría el comercio de “la Giralda”.

Ruíz, un chaval que procedía de Sevilla y había pertenecido al Betis, hacía las funciones de jugador-entrenador, algo que solía ser muy habitual por entonces. Como anécdota recordar que los jugadores del Emérita en las dos últimas campañas hasta su desaparición contaron con una prima de 10 ptas. Por ganar, 5 por empatar, y como comentaba con mucha gracia Luis Gallardo… ah, “y una bronca cuando perdíamos”.

Poniendo ya nuestro foco en aquel histórico evento, del que en este mes se han cumplido ya, los 89 años, sucedió que el “Donosti” esa semana tenía que disputar un partido de copa en Sevilla, nuestro alcalde y presidente D. Francisco López de Ayala, realizó las gestiones oportunas para que el día de la “Mártir” patrona de la ciudad, los guipuzcoanos disputaran ese encuentro ante el conjunto local en el recinto de la Antigua que se saldó con victoria para los visitante, 1-3.

Aquella Real “disfrazada” era un club importante, que contaba con hasta ocho internacionales en sus filas, entre los que brillaban con luz propia una de las figuras de la época como el menudito Martín Marculeta o el “Cuqui” Bienzobas, que había sido el primer máximo goleador de una primera división que se había creado cuatro años antes.

Cuando jugaron en nuestra ciudad, estaban entrenados por “míster” Lowe, un técnico británico que con casi 49 años –de los de entonces-, tuvo a bien de disputar unos minutos como futbolista frente al Valencia CF y pasando de esta manera a convertirse en el jugador de más edad que ha jugado en la historia de nuestro campeonato de liga.

Éste mismo entrenador que aterrizó en San Sebastián como sustituto del “mítico” Benito Díaz, también había hecho debutar en primera a Irastorza, que todavía con 15 años, pasó a los anales históricos de la Real como el futbolista más joven en defender sus colores en la máxima categoría.

Aquel potentado “Donosti” solía estar formado por Eizaguirre, Arrillaga, Zaldúa, Trino, Marculeta, Ayestarán, Mariscal, Cholín, Bienzobas, Kiriki y Mariano Yurrita; Nuestros pecholatas eran unos ilusionados muchachos que tuvieron el honor de medirse frente al rival de más fuste que nunca había pisado con anterioridad suelo emeritense.
Un Dvo Emérita con los Evelio Gómez, Julio Vélez, Cachito, Benítez, Delgado, Cándido Vadillo, Ramos, Quico Peña, Ruíz, Mario Balanzategui, Suarez, Huertas y Luis Gallardo.

Por aquellas fechas, con la implantación de la segunda república de Niceto Alcalá Zamora, (un hombre con una memoria prodigiosa), todos los clubes al que el monarca Alfonso XIII había concedido el título de REAL, estos, hubieron de ser suprimidos por motivos evidentes.

El 14 de abril de 1931 se midieron en la Bella Easo la Real Sociedad y el Real Betis, en un choque de ida en la copa de España, y de la misma manera que los españoles se acostaron una noche monárquicos, se levantaron republicanos, de tal manera: el partido de vuelta se disputó entre dos conjuntos –aparentemente distintos al de la ida-, entre el Donostia y el Betis Balompié.

Curiosamente cuando los vascos jugaron en Mérida dos años después, se repitió la misma historia que la expuesta con anterioridad.

Una Real Sociedad que hubieron de transcurrir 63 años para que volviera a pisar tierra emeritense, -ahora césped-, fue la ida de la copa del Rey, Tda. 1994/95, un 4 de enero con victoria Txuri-Urdin 1-2. El extinto M.C.P. en mayo de aquel mismo año, un sábado 27 de mayo ascendía a primera el Éibar, muy cerquita de San Sebastián, y paradojas del singular y caprichoso mundillo de don balón: inauguraba su casillero de victorias en la categoría de oro ( 8ª jornada), en Anoeta, frente a la Real Sociedad 1-2. “se les devolvía la pelota” un 15 de octubre de aquel mágico e irrepetible 1995.

Sirvan estas sencillas líneas como recuerdo a unos ex jugadores ya fallecidos, pero con el consuelo que al ser de la ciudad, igualmente se hacen extensibles a todos sus familiares y descendiente.



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