Margarita Inmaculada López de Ayala

Concejal Vox Ayuntamiento de Mérida



“Continuar custodiando lo que nos hace humanos, reparación del ser humano, reparar el amor “

La Esperanza de los niños, esa inocencia, ese candor, la ilusión de explorar e ir conociendo lo desconocido, ir abriéndose hacia la vida, creciendo con ella y realizándose en cada etapa lo suyo.

Esos tiempos de imitar a nuestros mayores, queriendo ser igual a nuestros padres, a nuestros hermanos mayores, profesores y maestros, esforzándonos el día a día. Queriendo alcanzar con ilusión la siguiente etapa. Con respeto, sintiéndonos seguros con lo nuestro, en nuestras familias, en nuestros pueblos, con nuestra cultura, en nuestra tierra…inmersos en una sociedad con rectitud de intención, con valores humanos naturales, donde prevalecía la fortaleza, el esfuerzo, el trabajo bien hecho, con lo que íbamos aprendiendo y saltando las dificultades de la vida, con caídas que nos robustecían y con esa verdad que nos hace libres,

Somos el producto de nuestras creencias, nuestra educación, nuestra cultura, nuestro ambiente, nuestra familia, nuestro entorno, nuestra historia, allí donde nos hemos educado, esto nos da sentido de pertenencia y seguridad. Todo esto nos lleva a que, con nuestro esfuerzo y educación, alcanzaremos nuestros logros y objetivos con fe, esperanza y amando a nuestros semejantes, con ilusión y alegría en nuestro caminar por la vida.

¿Pero qué está pasando en estos tiempos actuales?, ¿Sabemos de dónde venimos y adónde vamos? ¿Dónde está la verdad que nos hace libres? ¿Tenemos el norte bien puesto?

Todo gira muy deprisa parece que no sabemos de dónde venimos ni a donde vamos, ni lo que buscamos, montados en este “carro loco”, sin estar solos, pero en soledad, cocidos en el agua del falso bienestar, de las falsas ideologías, denostando nuestros ideales, confundiendo y confundiéndonos, viviendo en mentiras vestidas de falsas verdades y medias verdades.

El ser humano necesita de su dignidad, la dignidad es intrínseca al hombre y a la mujer, corresponde a la persona como tal por el mero hecho de existir y haber nacido, nadie la puede quitar, es inamovible.

Es por ello por lo que la moral juega un papel importante en la dignidad, la moral está dotada de conciencia y está vinculada al ejercicio de la libertad, por lo que puede perderse, ya que tenemos la posibilidad de ser libres para elegir entre el bien y el mal.

La dignidad en sí no puede ser eliminada ni oscurecida, lo que se oscurece es nuestro comportamiento ante elecciones libres en la vida, es por ello por lo que hay que tener reciedumbre y fortaleza, para abordar situaciones sin perder nuestra realidad existencial que nos hace llevar una vida digna o una vida indigna, el misterio de la libertad.

La definición clásica de la persona como “sustancia individual de naturaleza racional” esto explica el fundamento de su dignidad, por lo tanto, la persona, el ser humano tiene libertad para amar, elegir, desear, el ser humano es racional, por ello goza de Libertad. El ser humano no crea su naturaleza la posee la recibe desde el principio, la puede cultivar, desarrollar y enriquecer, pero no la puede transformar somos lo que somos y no nos podemos percibir de otra manera. La naturaleza del ser humano no cambia, es intrínseca e inherente a su ser.

El ser humano nace, crece y se desarrolla en una cultura, en una familia, en una comunidad, en unas creencias e ideales y en libertad. Es por ello por lo que cuando elegimos el camino de la verdad, del bien, del amor al prójimo, al “próximo”, tenemos esperanza e ilusión.

Pero cuando nos empiezan a imponer ideologías, cambiar las realidades verdaderas por otras ficticias creadas por el hombre, nos confunden y nos llevan a otros derroteros donde nos aborregan y nos coartan nuestras libertades, nos quitan nuestras virtudes, nuestra razón de ser, de luchar por nuestros ideales. y nos empiezan a cambiar todos estos términos de buena moral como la sinceridad, la generosidad, el respeto, la amabilidad o el altruismo, que afectan a nuestra dignidad humana existencial, así empieza a flaquear la sociedad, se tiende al borreguismo, nos convertimos en una masa humana deforme, manejable, manipulable, en pro de unos pocos que quieren mandar y tener todo el poder, diseñado en las altas esferas humanas, con la sola fuerza humana.

Esto nos lleva a la desesperanza, nos imponen la cultura de la muerte, como algo normal como algo palpable, como algo al alcance libre o más bien libertino de todos, haciéndonos creer que somos dueños de nuestras vidas y la de los demás , estableciendo leyes que amparan la muerte como solución, a matar a los hijos de nuestra nación en los vientre maternos, a invitar a la eutanasia a nuestros mayores que son nuestra historia, nuestra experiencia y nuestro ejemplo y a nuestros amigos y parientes enfermos o deprimidos dándoles la opción del suicidio asistido, a los que no desean vivir, privándolos del derecho de morir de forma natural con los cuidados paliativos oportunos que se merecen y dándoles esperanza, con nuestra ayuda y acompañamiento y dotándoles de dignidad ante la muerte, debe prevalecer el derecho al cuidado y el cuidado para todos. Y no dar paso a las llamadas “leyes de muerte digna “que descartan a los más débiles, ancianos y enfermos. La dignidad de cada persona implica la dignidad de todos, vivimos en comunidad y no aislados, no vivimos solos.

Preguntémonos: como quiero morir, cuál es la actitud que quiero ante la muerte, si estar agradecido o ser un amargado.

La enfermedad es un arma poderosa que puede dar sentido al Sufrimiento cuando no se niega su evidencia, puede ser un parón de reflexión en la vida.

Empieza a verse que la sociedad va decayendo va destruyéndose, se va desmoronando, va perdiendo esperanza y aumenta también la desilusión de los jóvenes y no tan jóvenes en pro del suicidio, esto es la cultura de la muerte.

Hoy en día el hombre no para de promulgar leyes, aprobar leyes y más leyes que lo que hacen es restringir no solo la libertad humana, sino también la dignidad humana, creando miedo generalizado, se cambian las agujas del sentido común hacia estrategias indignas del ser humano, reduciendo la educación a la ley del mínimo esfuerzo, quitando ideales por los que ya no se luchan, promoviendo la desobediencia y el no respeto por los progenitores, los profesores y maestros, se promueven cambios de términos en el lenguaje para suavizar los hechos que nos reducen la libertad, con el lenguaje inclusivo todo vale.

Estamos inmersos en una sociedad que nos atrapa, que nos disfraza y oscurece la verdad, y nos nubla el intelecto, esa verdad que nos hace libres. Las políticas actuales nos adoctrinan, nos aborregan, manipulándonos con tanta ideología , exceso de leyes, biopolitización de todo lo natural, politizando nuestra historia , nuestro campo, nuestro sentir, queriéndonos hacer ser más esclavos y más dependientes, falta de criterio propio, miedo, invertir los valores, crisis cultural, hay un conflicto ideológico entre grupos sociales y la lucha por el dominio de sus valores, creencias y prácticas, promoviendo leyes que atentan contra la dignidad de las personas.

En conclusión, hay que reparar el desamor, trabajar en y por la comunidad no aislarnos. Se hace mejor el camino tejiendo el entramado de hilos en comunidad y organizado y estructurando entre todos, con buenos ideales y con la verdad y no dar paso a la cultura de la cancelación, a la cultura de la muerte. Luchemos por la vida desde la concepción hasta la muerte natural.



 

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