Agustín Plaza Aguado


Como ya en otras ocasiones, en este mismo espacio, mantengo el compromiso de no escribir sobre la gestión de la pandemia, ya llegará ese momento; otra cosa son las consecuencias de ésta, tanto directas como indirectas.

Para empezar, esta situación ha provocado que la maquinaria de la UE se haya puesto de acuerdo para poner en marcha la máquina del dinero en el Banco Central Europeo. Y esta vez con Francia y Alemania unidas como nunca.

Las dos grandes políticas económicas públicas son la fiscal y la monetaria, en  otras palabras: cómo manejar el gasto público y qué hacer con la moneda en este caso única (Euro) y de 19 países.

En un momento en que, en España, al igual que en otros países de Europa, con una deuda acumulada que supera el 100% de su propia producción en todo un año (PIB) y que tampoco pueden hacer nada con una moneda que no les pertenece, la única opción para evitar el colapso económico, que debería venir a partir de ahora, tiene un nombre: Europa, pues es quien únicamente puede aportarnos los fondos que necesitaremos

Pero esto no se ha conseguido sin pelar, sin negociar y sin presionar, no olvidemos que los primeros meses de esta crisis, los dirigentes de cada país iban por libre, haciendo manifestaciones (caso de los nefastos gobernantes de Holanda) para alegrar los oídos de sus acaudalados votantes, y generando una corriente de desafección europea y de miedo al futuro.

Mientras tanto, las bolsas se desplomaban, perdiendo algunas más de un  30% de su valor, y las primas de riesgo de los países del sur iban subiendo peligrosamente, todo parecía, una vuelta a la crisis de 2008, pero con muchas diferencia, una de ellas, es que ahora,  debemos el doble que hace doce años, por lo que sería imposible de asumir y nos abocaría a  la bancarrota, con la consiguiente ruina para los que  siempre pagamos las crisis en este país, las clases humildes y trabajadoras.

Pero el poder, los poderes, tienen todos los medios y también las posibilidades de medir los riesgos, y económicamente han optado por evitar confrontaciones sociales gravísimas y se han limitado a maniobrar en el entorno de los metales, las monedas y las bolsas, para conseguir sus objetivos de concentración mundial del poder económico, dejando para más adelante el incremento del control social , para ello , la Comisión Europea, tomó la iniciativa y propuso la implementación de un Plan Europeo de Reconstrucción , en el que además de la compra de deuda soberana, se ponen en la mesa grandes cantidades de capital en forma de ayuda económica y de préstamos.

De este Plan Europeo de Reconstrucción, España se puede llevar de unos 75.000 millones en dinero y otros 60.000 en préstamos, semejantes cantidades no nos sacarán por sí solas de la crisis, pero ayudar, ayudarían mucho. Su montante puede significar aproximadamente un 10% del PIB (o sea, la suma de todo lo que producen los españoles en aproximadamente 35 o 40 días), que es lo que se prevé que caiga nuestra economía con esta crisis.

Obviamente los poderes gobernantes, que no tienen por qué ser, y menos en el caso español, el gobierno existente, nos van a exigir concesiones a cambio de esta ayuda económica, el capital nunca actúa gratis, por lo que podemos estar convencidos que esto nos llevará a reformas que a buen seguro se acercarán más a la política económica de la oposición que a las que se esperan del gobierno.

A todos los problemas a los que este País tiene que enfrentarse en estos momentos, se añade la estrategia de acoso y derribo contra el gobierno, que llevan a cabo  los poderes económicos, religiosos y financieros ,utilizando sus medios de comunicación ( son casi todos) y sus partidos políticos afines e incluso montados y financiados para estos fines, que no dejarán de manipular y embobar a la sociedad con cuestiones realmente intrascendentes, para evitar que se hable, se comente e incluso se  resuelvan jurídicamente la infinidad de casos de corrupción que son la auténtica losa que los partidos de los poderes de control económico y social tienen.

Ante esto, el papel de las Comunidades autónomas es y va a ser decisivo,  por ello que se hace imprescindible que los gobernantes de las mismas, se replanteen la realidad actual, que no es otra que la provocada por una “funcionariocracia”, donde pese a la legislación, la puesta en marcha de reformas o normas de solución urgente, se hace lenta, cuando no imposible, machacando la acción política y provocando la desafección tan enorme que existe hoy día, ejemplos tenemos en el día a día en nuestra Región, como los retrasos en el pago de subvenciones ( incluso de fondos europeos) cuando en algunos casos como las gestionadas por los grupos de Acción local es el único instrumento público para generar empleo en zonas muy deprimidas ,o el desastre en algunas convocatorias de ayudas y subvenciones para I+D+I que supone devolver o no consumir ingentes fondos europeos de ayuda , o en el caso de la optimización de los recursos humanos y económicos en la gestión del Servicio Extremeño de Salud, o la gestión de los MIR (a esos que se aplaudía a las 8), o el caos en la asignación de fondos a los centros docentes, o  lo referente al convenio del campo, en todos estos casos me consta que las indicaciones e instrucciones políticas son claras y buscan la eficiencia en la gestión, pero la realidad es la que es y afecta negativamente al ciudadano…. y también al gobierno regional.

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