GRAN PLAZA MANOLITA CHEN


Rafael Angulo

Periodista


Voy bajando por la calle de las Pontezuelas, para no ser cansino diré que era de noche y, sin embargo, llovía. Tras la ventana del Chinche alguien me observa y veo, en sus pupilas y más abajo en sus labios, que está a punto de entonar el “soy rebelde porque el mundo me hizo así… porque nadie me ha querido nunca oír…”. Por eso, seguramente, está ese paisano en el Chinche, porque allí siempre te escucha alguien, buen vino, buenas charlas, bebiendo la vida a sorbos y no a grandes tragos. Es inevitable que nos sigamos mirando, si ancha es Castilla, estrecha es Pontezuelas en su única acera (al otro lado barbecho tupido de basuras y gatos, aquí, por no pasar, no pasan ya ni las cigueñas). Al trasluz, veo como su cabeza se va inclinando gradualmente hacia la ventana, como una planta busca la luz, y recibo su mirada hostil como algo frío sobre mi cara. Desde esos ojos sombríos y cercanos oigo…

– Rafita, que soy Pelín…

Es como si del pasado me llegarán voces que no puedo oír bien pero, en cambio, siento con nitidez su aliento como brisa que bajaba desde Carija pero se había extraviado en una personal cata de vinos

– Qué te aflige ahora alma de cántaro?

– Tu silencio cómplice con Manolita Chen

– Uff, Pelín, a ver si ahora que vuelven a cambiar al del Consorcio consigo algo pero está la plaza chunga

– Es una vergüenza, me susurra el fantasma, que ese lugar se llame Xirgu en lugar de Chen, nuestros padres no sabían quién era esa tal Margarita pero todos iban, aquí al lado en la Argentina, al Teatro Chino Manolita Chen…aún resuenan en mis fantasmales oídos su lema: “Piernas, mujeres y cómicos para todos ustedes, simpático público”…aquello era un oasis de semilibertad donde mujeres semidesnudas bailaban desinhibidas y lidiaban a la censura.

– Pues ahora, Pelín van desnudas totalmente y ni te digo a quien lidian…

– Aquello eran tiempos de una Mérida que nacía y otra que bostezaba, anda!, haz un grupo por Plaza Manolita Chen…tu padre te lo agradecerá

– Pues incluso hablaré con Cimarro porque la idea es justa, él lo entenderá en línea con su amistad con Lina Morgan…adiós Pelín

Salí de Pontezuelas sin llegar a una solución: saber cómo conseguiré reivindicar a Manolita Chen. Yo, simplemente pasaba por allí era de noche y a la altura del Chinche llovía…como pasa este artículo para MéridaComarca hasta cerca del punto final.

Y sanseacabó.

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