«¡Happy Christmas from UK to everyone!»


Lourdes García García

Periodista


Querida Santa,

En realidad debería estar escribiéndote a través de Facebook o WhatsApp dada la era tecnológica en la que vivimos. Si te soy sincera me resulta raro escribir una carta pero bueno, aquí estoy yo volviendo a los viejos tiempos y escribiéndote desde mi ordenador (llevamos tanto tiempo con los ordenadores que quizás una carta a puño y letra no la entenderías).

Las navidades han cambiado mucho con respecto a cuando yo era pequeña y ni te puedes imaginar, la forma tan diferente de cómo se vive en distintos países. Sin embargo, lo que no ha cambiado es mi manera de vivirla, me siguen gustando tanto como cuando era pequeña, aunque he aprendido a pasarlas y a apreciarlas fuera de España.

Vivo en Gran Bretaña y, quizás ya lo sepas, pero aquí la Navidad se siente más como la gran fiesta del año, olvidándose un poco la tradición de pasarlo en familia. Los amigos ocupan un lugar muy importante después de las compras navideñas, que son masivas desde principios de noviembre y hasta la primera semana de enero. A decir verdad, son muy pocos los que llegan con dinero al 1 de enero. Pero eso no resulta ser un problema para nadie (aparentemente).

Ya sabes que aquí no existen los Reyes Magos, sólo tú Santa. Tampoco existe la Nochebuena, sin embargo viven mucho el día de Navidad, el llamado Boxing Day (26 de diciembre) y la Nochevieja.

El día de Año Nuevo no lo trabajan pero tampoco lo celebran, más bien es un día off que utilizan para pasar lo mejor posible la resaca y de paso comentarla entre ellos. Es una manera de evaluar lo bien o lo mal que te lo pasaste el día anterior. Por cierto, tampoco existen las 12 uvas de fin de año ¡Sí, una pena, lo sé! En su lugar, se cuenta desde 10 hasta 1 para terminar gritando un Happy New Year. Después viene la fiesta más esperada y lo que “Dios quiera” al día siguiente. Y ahí se acabaron las navidades.

Sin embargo ¿Sabes lo que más me gusta del Christmas británico? La decoración de las ciudades y de las casas. ¡Es precioso! Merece la pena cogerse unos días de vacaciones en diciembre y venir a verlo.

Apuestan por un estilo más rococó y de colores muy variados. Recargan cada rincón con luces y cada metro cuadrado de los jardines con figuras gigantes iluminadas que permanecen encendidas durante dos meses. Es todo tan bonito que no pasa un año sin que le haga fotos y se las envié a mi familia (por WhatsApp, por supuesto!)

Claro que esto es Gran Bretaña y todos van a una. Si en España tuviéramos esa decoración de las calles y las casas encendidas durante dos meses, las quejas se sucederían por doquier. Ya sabes que a los españoles nos gusta mucho llevar la contraria a todo lo que se pueda, independientemente de si vale la pena o no. Una lástima!

La Navidad británica es como en las películas hollywoodienses. Las calles se llenan de puestos de comida, dulces, chocolate caliente, golosinas, tiendas de accesorios, ropa, juguetes…Un auténtico mercado navideño abarrotado de gente con ganas de gastar cada día.

Salir a la calle es salir a ver una multitud disfrutando de su tiempo con los amigos. Las charlas sobre qué ponerse para la Navidad, el Boxing Day y la Nochevieja, o bien qué regalos comprar para los amigos y la familia, son muy habituales.

En Navidad el tema de conversación cambia completamente. De hecho en el trabajo la comidilla son las compras online. Imaginaros cómo se ha vivido aquí el Black Friday teniendo en cuenta que Reino Unido es de los primeros países del mundo en compras online.

Para ellos es imprescindible comprar, al menos, algo en los almacenes como Amazon, Topshop, John Lewis, Debenhams, Boohoo, Matalan, Asos, etc… Sobre todo para después decirlo en el trabajo y ser “uno más”.

Claro que con esto no es suficiente, también hay que ir cada fin de semana al centro comercial con los amigos, para ir viendo los escaparates. Todo un ritual que comienza con un desayuno en algún sitio del Shopping Center, luego un tour por las tiendas, parada entre las 12.00h y la 13.00h para el lunch (el sándwich de lechuga y pollo y una coca-cola light) y después seguir comprando hasta las 17.00 h, que es cuando se toman un té bien caliente (y con leche fría). Tras el té, a casa a cambiarse de ropa que la noche acecha (se sale entre las 19.00 y 20.00 h)

Enero es otra historia. Pero ya os lo contaré en un próximo artículo.

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