Carmelo Arribas Pérez
El filósofo José Antonio Marina ha escrito un libro: “La vacuna contra la insensatez. Tratado de inmunología mental”. Y afirma que: “Las defensas de nuestra mente ante la intoxicación y manipulación, están debilitadas por lo que él llama «chapuzas evolutivas» de nuestro cerebro, agujeros que han dejado colar posverdades, falsedades, influencias fatuas y todo tipo de virus, creando en nuestro sistema grandes «marcos de insensatez: y necesitamos una vacuna que nos proteja contra la insensatez». Y propone un calendario de “inyecciones” que nos inoculen “inteligencia crítica”
Pero a mí, eso de utilizar la inteligencia crítica, me recuerda a un chiste de Lepe:
-¡Camarero, camarero¡ Esta carne está llena de nervios.
-Pues no grite, que la pobre ya sufre bastante.
Y es que uno se lo piensa bien, antes de abordar ciertas cosas, e incluso duda de ello, porque va en contra de lo que se cree o es, la tendencia dominante y la inteligencia de uno, ya está de los nervios y casi mejor dejarla como está, porque “ya sufre bastante” Pero hay cosas, llamativas, como el que, la organización del Festival de Eurovisión avisara a España que multaría a RTVE, si sus comentaristas volvían a hablar del conflicto bélico, que desde octubre de 2023 sacude Palestina y es que los comentarios de Julia Valera y Tony Aguilar, mencionando el conflicto de Gaza antes de la actuación del país judío, en la semifinal, crearon tensión y malestar, y les recordaron que es un Festival de Canciones, no una tribuna política. Y el hecho además tiene más trascendencia, porque parece que se han olvidado, o no han querido enterarse, de que la representante de Israel, Yuval Raphael, es una superviviente de los ataques de Hamás, que hizo aquel 7 de octubre del 2023, en el festival de música Supernova. Y es que ella, aquella noche, se refugió para salvarse, junto a decenas de personas, en un lugar, pero de las cuales, únicamente once, salieron con vida. Y es que debió de ser terrible. Las cifras que se citan de la masacre realizada por Hamás, aquel día, son alrededor de 1200 personas asesinadas, muchísimos heridos y más de 250 personas secuestradas. Algunas de las escenas fueron grabadas por los mismos de Hamás, estas grabaciones, conseguidas posteriormente, muestran, cuerpos calcinados, la escena de un soldado decapitado, ríos de sangre…evidentemente las imágenes son durísimas, como las del video en el que se ve como un padre con sus dos hijos, de unos 12 y 10 años, recién levantados, (el ataque se produjo, aproximadamente a las seis de la mañana), y aún en ropa interior, que salen a refugiarse en el búnker del patio de su casa de uno de los kibutz más próximos a la Franja de Gaza, cuando escuchan disparos y explosiones, son descubiertos por dos miembros de Hamás, fuertemente armados, que les ven entrar y lanzan una granada hacia el búnker. El padre hace de escudo humano para proteger a sus hijos. Ante estos hechos y el acoso a las poblaciones cercanas por parte de Hamás, se provocó una reacción por parte de Israel, que está ocasionando miles de muertos. Pero las acusaciones contra Israel, al que acusan incluso de genocidio, no toman en cuenta que los enemigos de ellos, no son la población palestina, sino Hamás.
Y es que estos mismos que ahora levantan su voz contra Israel, no dicen nada, de la invasión de Marruecos, del Sáhara Occidental, y la masacre de los que huían. “La mayor parte de los saharauis huyeron de la invasión marroquí, marchándose hacia Mauritania y Argelia ya que los aviones marroquíes bombardearon la zona con napalm y fósforo blanco, según la organización”. La masacre de Um Dreiga se incluye en un auto de la Audiencia Nacional de 2015 para procesar por genocidio a 11 mandos militares y civiles marroquíes que no han sido detenidos, y está documentada en un informe con testimonios de supervivientes dirigido por un experto en Comisiones de la Verdad en diferentes partes del mundo. El bombardeo mató al menos a 39 saharauis e hirió a más de 75, la mayoría mujeres, ancianos y niños que huían de la ocupación del ejército marroquí en febrero de 1976 al abandonar España la que había sido su colonia.
Ni tampoco se ponen tan cargados de razón ante la invasión de Ucrania por Rusia, en la que ya se dan por muertos o heridos graves unos 400 mil soldados, ucranianos, sin contar la población civil, y casi 900 mil de las tropas rusas. Ni levantan la voz por ataques como el que publicaban los medios el 17 de mayo.
“ Las tropas invasoras utilizaron un dron kamikaze tipo «Lancet» para golpear un vehículo que sólo transportaba civiles. El suceso se produjo pasada las 6 de la mañana hora local, mientras el minibús circulaba a las afueras de la ciudad. El uso masivo de drones por parte de Rusia está convirtiendo los desplazamientos y evacuaciones de civiles en las regiones cercanas al frente, en una actividad de alto riesgo por el uso intensivo de artillería, vehículos aéreos no tripulados o bombas aéreas guiadas. Murieron al menos nueve personas.
Y podría seguir con el mayor asesino del mundo, el cual tiene todavía grandes estatuas y buena imagen entre muchos: “ El 9 de septiembre de 1976 fallecía en Beijing Mao Zedong, el mayor genocida de la Humanidad. Su llegada al poder fue el comienzo de una liquidación de personas. Víctimas que, sin embargo, no son tan conocidas como las que padecieron los horrores del nazismo y del comunismo. Aquel genocidio encubierto con el nombre de Revolución Cultural se cobró la vida de aproximadamente 70 millones de personas.”
Claro que no era judío. Y es que históricamente, el antisemitismo, parece que es, para algunos, como un plus incluido en esa inteligencia a la que se refería el filósofo José Antonio Molina, “en la que se han producido agujeros que han dejado colar, falsedades, influencias fatuas y todo tipo de virus, creando en nuestro sistema grandes «marcos de insensatez.”
Es evidente, que hay muchísimas cosas más, y si mi inteligencia no se me pone de los “nervios”, (aun así he borrado bastantes datos, que en principio había incluido) lo de abordarlas, será otra vez.