Alfonso Valadés


Casi sin darnos cuenta, vamos camino de cumplirse seis años de su desaparición. Sucedió a mediados de abril del 2016, y recuerdo muy nítidamente que el 17 de ese mes, en el partido que el Mérida A.O. entrenado por Antonio Gómez, disputaba en el estadio municipal ante el Linares C.F. se guardaba un respetuoso minuto de silencio en su memoria. Hizo el saque de honor su vástago, y su viuda recibía del club un ramo de flores y una camiseta.

En éstas breves y sentidas líneas, para tocar ciertos aspectos personales y algunos apuntes de su historial deportivo, nos toca ser selectivos. Escribo y comento desde la buena relación personal y empatía que siempre tuvimos.

Como anécdota, en ciertas ocasiones solía recordarme cuando lo sacaba en la revista, que hiciera hincapié, en la pronunciación correcta de su apellido, que era CEBALLO sin » S », ya que para el 99% de los «juntaletras» de la época, siempre lo escribían como Ceballos, como no había forma, al final se cansó y lo dio como una batalla perdida.

Salvando las distancias, fue algo similar a lo que en su momento ocurría con el histórico informador »Algar», al que todos conocían como Alfonso, a pesar de que su nombre correcto era IDELFONSO ( García Castell.) » el duende del estadio ».

Juanito Ceballo, se ganó la vida como instalador eléctrico, profesión que aprendió en el taller del ‘maestro sardiña». Fue instalador autorizado con el nº 328. Comenzó a jugar al futbol en la calle como todos los niños de entonces, y teniendo dos claras referencias en » la era de la Argentina» y en la isla del Guadiana.

Su primer equipo fue el AT Juvenia, allá por la década de los 60. De entre aquellos muchachos: los hermanos Ramírez, Chele Gijón, Díaz Paulino, Silva, Carlos, Molinero, o los hermanos Agulle, hijos del fundador del equipo como fue D. Francisco Sánchez Aparicio, se formaría con posterioridad la cantera del Mérida Industrial C.F.

Juan una vez creada la cantera industrialista jugó primero en el filial C.D. Villarromanos como antesala a los juveniles del Mérida, entrenados por un Higinio Gijón Vadillo que ya llevaba un tiempo entrenando a la cantera del Imperio. Con Higinio que había sido jugador de la S.D. Emeritense, Metalúrgica de Badajoz y C.D. Alcázar, los juveniles del Mérida se proclamaron por primera vez campeones de Extremadura frente al colegio Claret de Don Benito, en la Tda 1970/71, y medirse en la fase nacional con el Sevilla F.C. (en piscina Sevilla ).

El por entonces presidente D. OSWALDO DELGADO les concedió a los juveniles la medalla de plata como reconocimiento, y la de oro al entrenador Higinio, que abandonó este mundo el 21 de abril del 1993 y al igual que Juan, siendo todavía una persona joven.

Fue aquella, una notable generación, la mayoría dieron el salto a la primera plantilla como fueron con nombres propios, los de Juanín, Calderón, Agulle, Bote, Villarino, Carlos, el » zarceño » Chan…- al portero Herminio lo fichó el R. Madrid, o nuestro Ceballo, que antes de debutar con el primer equipo, lo hacía en el filial de regional, con José Moreno Diañez »Sevi », con el que debutó en Lobón siendo todavía juvenil.

Ceballo fue uno de los componentes que pasó a los anales históricos de la entidad aquel (16-03-75).donde la lluvia fue tan incesante en lo meteorológico como en lo estrictamente deportivo, pues… 22 goles no se marcan todos los días.

Le tocó vivir su etapa futbolística en unos años de » vacas flacas » en lo institucional del extinto Mérida, ( estuve dentro y hablo con propiedad). y con criterio, viendo que el futuro era bastante oscuro futbolísticamente, decidió colgar las botas de forma prematura y comenzar con su otra faceta, que me consta, le satisfacía más, como era la de entrenador; Sus primeros pinitos en este mundillo los hizo en el Independiente, un club local de categoría regional. En 1978 se sacó el titulo de instructor de futbol, llevando junto a Agustín Peláez Becerra el filial del Mérida en la primera regional, al que ascendieron a preferente. A renglón seguido se hacía con las riendas del juvenil “A», al que hacía campeón local, y ascendiendo/o por primera vez a la liga regional después de eliminar al llipense Zalamea 300 AT. Esto sucedía en la Tda 1981/82.

Por aquellas fechas se sacaba el titulo regional de entrenador, y es la salida de Martín Doblado, cuando pasaba a hacerse cargo del primer equipo coincidiendo con el cambio de formato en la 3ª D, y estamos hablando de 1983.

Y fue en aquel año, cuando daba otro paso al frente con la obtención del titulo nacional en Sevilla. Allí en la capital hispalense estuvo 25 días compartiendo tareas con otros 90 aspirantes, de los que suspendieron 49. Ceballo dio la talla y consiguió un sobresaliente, 9° lugar en la lista de puntuación.

Basta con decir que suspendieron entre otros: Luís del Sol, Paco Castellanos, Hita, Uriarte o Kortabarria, entre los futbolistas internacionales.

Jugar es una cosa, y entrenar, otra muy distinta. No todos tienen ese carisma para transmitir, gestionar un grupo, y saber llevar un vestuario. Cuando Ceballo se hizo cargo del Mérida C.P. en la nueva 3ªD-grupo extremeño, era presidente Pepe Fouto, que dejaría el cargo en el transcurrir de aquella temporada, y siendo Salvador Martín Sánchez » Salva» su sustituto; En el ecuador del curso siguiente, 1984/85, el »mítico» Boni, colgaba las botas como futbolista y pasaba a ser entrenador en detrimento de Ceballo.

Fouto regresaba a la presidencia en 1987, y volvía a contar con Juan, para dirigir a un Mérida C.P. que ahora tenía el ascenso como principal objetivo. Fue la temporada del empate a todo, con el Don Benito dirigido por Gori, y el consiguiente partido de desempate en el Príncipe Felipe, de funesto recuerdo.

Se había tomado una decisión equivocada, lo dije en su momento. El jugador Rocamora a falta de tres jornadas pasó a ser entrenador, y aquel error de cálculo se terminó pagando.

Entrenó también al Villanovense, Miajadas, seleccionador regional de juveniles, e incluso ojeador del Real Madrid, en la comunidad extremeña.

Después en una segunda etapa volvió a entrenar a los juveniles del Mérida, Tda 1994/95.( la del ascenso a primera división). Los tuvo más de un año invictos, y haciendo historia en la liga nacional, donde se consiguió un meritorio 6° puesto, en un grupo comandado por Sevilla F.C. y R.Betis.

Persona muy querida en nuestra ciudad, por su carácter afable y campechano, un caballero en la vida, y en el deporte, que siempre estará en nuestro recuerdo.

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