Alfonso Valadés



 

Todo esto, y él lo recordará nítidamente, le ocurría a Juanma a su paso por el AT. Madrid en la campaña 2003/04. Donde había recalado del refundado UD Mérida con Paco Miranda que había remplazado a Antonio Samino. Disputó la liguilla de ascenso a 2ª “A” junto a los filiales de Barcelona, Valencia y Compos “del mudo “Luis Ángel Duque, los gallegos al final se llevaron “el gato al agua “pese a lo económico tener trampas como para cazar elefantes.

El meta de Don Álvaro en un principio se incorporó para jugar en el filial donde coincidió con otro ex emeritense como Juanjo Serrano, por los años que los entrenó Carlos García Cantarero, y anecdóticamente siendo Iván Cuellar quién defendía la portería del juvenil “A” con Abrahán García.

Podríamos decir que su paso por el conjunto colchonero fue, digamos, agridulce, ya que la entidad ninguneó al futbolista, y que con toda la razón del mundo se sintió engañado, sobre todo aquello; cuento con documentación para varios capítulos que los condensaré en este comentario: comenzó a entrenar con el primer equipo en julio de 2003, y era considerado profesional a todos los efectos, menos los económicos. Fue convocado por Gregorio Manzano en veinticinco partidos, habiendo disputado trece partidos, nueve de ellos, en liga, donde no conoció la derrota, pero persistía con su ficha de amateur.

Su representante Alfonso Silva, opinaba que su humildad le había perjudicado, el portero del contrato amateur había sido el gran perjudicado de un cambio en la política deportiva de futuro que lo había dejado sin contrato profesional y con la inseguridad asegurada.

Molesto por la desconsideración profesional que sufría, agravada por la suplencia en Mestalla, el cancerbero extremeño por fin decidió pedir explicaciones a su entrenador y al secretario técnico Toni Muñoz, el club, que estaba actuando muy indecorosamente le prohibió hacer declaraciones en público. Juanma quería saber si la decisión de su suplencia era puramente futbolística y la había tomado el míster. La pregunta dejaba entrever su duda. Saber si su descarte era el comienzo de la “cacareada” planificación encabezada por Miguel Ángel Gil y Toni Muñoz, que solo contaba con dos porteros para el siguiente curso.

Una idea contraria a la política de Manzano, que pidió tres guardametas en esa temporada (“el mono” Burgos, Sergio Sánchez y Juanma). Manzano le dijo a Juanma que la decisión había sido suya y que no recibía “consejos” del club para que jugara Aragoneses, que había relevado a Sergio Sánchez en enero. Declaraciones que alimentaban muchas dudas en el entorno de “nuestro” portero, que se reunió con Toni Muñoz para buscar la verdad, y justificando el retraso de una decisión hasta la composición de la próxima plantilla. Eso sí, no abordó el contrato profesional que el club no había hecho valer, posicionamiento que hablaba por si solo, por omisión.

La realidad de toda esta cuestión es que Juanma le había quitado el puesto a Germán Burgos, y empezó a jugar en el primer equipo como jugador aficionado, con el contrato basura del futbol. Después, la titularidad de Sergio Aragoneses, sin argumento sólido, fue una jugada sucia a un portero que por entonces contaba con 23 años.

Su historia, -que me ha complacido reproducir en estas líneas-, es el lado oscuro de este deporte, la miseria que se suele esconder en el mundo de las estrellas. Juanma Barrero afirmaba que el Atlético se había reído de él. Su contrato de aficionado no tenía ficha.

Cobraba 24.000 euros anuales. Pero ojo, su cláusula era “profesional”-tres millones de euros-, aunque el portero sabía perfectamente que esa cláusula era papel mojado, ya que al ser amateur podía fichar profesionalmente por cualquier equipo en aquel momento, como por ejemplo hiciera Mista al dejar el Real Madrid “B” para irse al Tenerife.

Juanma solo hubiera tenido que abonar 30.000 euros por derechos de formación y promoción, cifra por cierto, superior a lo que él cobraba, pero “baratijas” en el futbol profesional.

Para que os hagáis una simple idea, cuando empezó a entrar en las convocatorias del primer equipo, supuso que el club del paseo virgen del puerto, le abonase las primas establecidas, y 1.000 euros por cada convocatoria, que ascenderían a 25.000 euros.

Nuestro protagonista solo lamentaba una verdad: “si no hubiera salido de un filial, y fuera extranjero, otro gallo hubiera cantado. “En la parcela estrictamente deportiva, entre algunos de los componentes de aquel Atletic 2003/04 se encontraban los Gaspar, Lequi, Movilla, Santi Denia, Sergi Barjuán, Jorge Larena, Simeone, Rodrigo, Musampa, Novo, Nikolidis, Fernando Torres o un De los Santos con pasado en el M.C.P.

Su ascensión al “once” habitual del primer equipo (en el que sus actuaciones se contaban por victorias) incitó al club, en octubre de aquel año, a hacer valer las condiciones profesionales pactadas en su precario contrato de aficionado.

Aquel convenio amateur, abarcaba desde 2002 a 2005, especificaba que si era considerado jugador de la primera plantilla se firmaría un nuevo acuerdo, desde 2003 a 2006, por el que percibiría una ficha anual ligeramente por encima de los 200.000 euros.

Se redactó el contrato y Juanma lo firmó. Pero el club se lo pensó. El guardameta me consta, tuvo claro desde el principio que aquello olía mal, un tufo que después quedó demostrado al observarse como Aragoneses saltaba de golpe a las alineaciones.

Según el club, Juanma no entraba en sus planes de futuro, Aragoneses y el cauriense Cesar Sánchez, por entonces en el Real Madrid eran el objetivo de porteros para la campaña 04/05. Y sobraban “mono” Burgos, Pindado, Sergio Sánchez y Juanma. (al que nadie le podrá quitar que formó parte del Atleti, en el año de su centenario).

La entidad justificó el retraso de su firma de aquel nuevo contrato en la aprobación de “los interventores judiciales”. Juanma Barrero enjuició la excusa como un cuento chino, ya que desde que se frenó su nuevo contrato habían renovado Fernando Torres, Gabi, Arizmendi y Toché. Tenía asumido que saldría del equipo, y que el futbol no acababa ahí.

De hecho, se enroló en el CD Numancia de 1ª división donde compartió portería con el uruguayo Álvaro Núñez. La portería colchonera a la salida de Juanma, tuvo como inquilinos a “pichu” Cuellar, que debutó con Cesar Ferrando frente al Getafe CF. Sergio Aragoneses y el “titularísimo” Leo Franco, que llegó del RCD Mallorca, siento ya entrenador Carlos Bianchi.

Como habréis podido observar, por Mérida desfilaron muy buenos porteros, nuestro reconocimiento para ellos, y de manera un tanto especial para un Juanma Barrero al cuadrado, que como entrenador del actual Mérida AD. –sin hacer mucho ruido-, está realizando un trabajo digno de todo elogio, y por encima de las expectativas creadas, máxime cuando solo tres clubes están por debajo en lo presupuestario.

Ya en otra ocasión entraremos a valorar más detalladamente la trayectoria del conjunto emeritense en una competición donde la igualdad reinante es significativa, con muchos equipos “metidos en un pañuelo”, y en un par de traspiés lo mismo estas mirando a la zona caliente, que te metes en el fango, por tanto: el objetivo es ir sumando, no perder la identidad, y conseguir cuanto antes esos 47-48 puntos.



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