«MIRANDO AGUADALUPE»


opinion rafa

Rafael Angulo

Periodista


Los días 27  y 28 de junio de 1942 san Josemaría Escrivá de Balaguer peregrinó al santuario de Guadalupe “con el ánimo, con la sencillez y con el gozo de un antiguo romero”, para suplicar a la Morenita de las Villuercas que no les abandonara y que se ocupara de su grey. Le acompañó el beato Álvaro del Portillo, quien llegaría a ser pastor ejemplar en el servicio a la Iglesia y fidelísimo sucesor de san Josemaría al frente del Opus Dei.  Como bien ha reflejado el insigne Antonio Ramiro Chico, san Josemaría imploraba la paz y el bien en aquellas circunstancias especialmente graves para la sociedad española, para la Iglesia universal y para el Opus Dei (donde la contradicción de los buenos, resultaba casi tan dolorosa como los padecimientos de la guerra civil) y, en su peregrinar, se unía a tantísimos santos que han acudido a Guadalupe a honrar a la Madre de Dios en su camarín. (nadie mejor que Antonio para certificarlo con solvencia)

 Aunque desde los primeros tiempos los cristianos siempre estamos a contracorriente, (hoy, ahora, sin ir más lejos), nunca nos ha faltado la ayuda de Santa María en nuestro deambular y, así, como camino seguro, san Josemaría se acercaba a Guadalupe (entonces no tan cerca) para buscar remedio a las calamidades humanas y, especialmente, para la más grave de todas ellas, el pecado. Para ahogar el mal en abundancia de bien, san Josemaría  tomaba el conducto reglamentario,(de santuario en santuario, instituyendo la romería de mayo como una costumbre) convencido de que a Jesús siempre se va y se “vuelve” por María, tratándola y haciendo oración.(trasunto de lo que repetía Martin Luther King de que todo lo que se necesita para el triunfo del mal es que los hombres de bien no hagan nada).

 ¡Ir a María!, ¡Mirando a Guadalupe!…desde los albores del cristianismo, el pueblo fiel ha ido jalonando de santuarios la faz de la tierra, sembrando de ermitas la geografía terrestre. A veces, conmemorando la presencia de la Madre de Dios en ese lugar, con intervenciones extraordinarias (Fátima, Lourdes, Guadalupe en su Cerrito de Tepeyac, el Pilar maño…), otras recordando su aura maternal y misteriosa allí (Sonsoles, Loreto, Torreciudad, Medjugorje, Medalla Milagrosa..). Extremadura, nuestra tierra está cuajadita de esas advocaciones, lugares en los que la Virgen extiende su manto protector y misericordioso y donde muestra una especial benevolencia hacia quienes, con espíritu de penitencia y algún que otro sacrificio, peregrinan para honrarla en esos lugares. Con fe y devoción (los conocimientos se llevan en la cabeza, las devociones en el corazón), con la ilusión y el convencimiento de que en Guadalupe, también, las almas pueden hablar de tú con Dios.(pero es posible que una madre se olvide de sus hijos?)

La Patrona de Extremadura, Reina de la Hispanidad y reina de las Españas (que mejor lugar que Guadalupe para escuchar a Colón y recibir a los primeros americanos) tiene su sede, su casa, en Guadalupe y prima entre todas las advocaciones marianas extremeñas (las devociones se complementan no son excluyentes), por eso Guadalupe es antesala de un cielo al que todos aspiramos y tabla de salvación para nuestras enfermedades (de cuerpo y alma). San Josemaría agradecía a la Virgen haber sido la gran protectora del Opus Dei, el gran recurso desde el 2 de octubre de 1928 y manto bajo el que acogerse (sub tuum praesidium) para crecer, como crecen los niños pequeños en los brazos de su madre. Y tanto cariño le tenia que no le importaba entonarle canciones populares, algo dulzonas quizás pero sentidas: “Quiero cantarte mujer/mi más bonita canción/porque eres tú mi querer/reina de mi corazón…oh sol de mi querer”

El próximo sábado, 9 de julio, gracias a la generosidad, amparo y comprensión fraternal de los Franciscanos, el Prelado del Opus Dei bendecirá solemnemente un cuadro conmemorativo de esa visita de 1942 que, posteriormente, pasará a ocupar un lugar en la galería de santos que han visitado Guadalupe y rendido pleitesía a su Señora. Desde el convencimiento de que San Josemaría rezó en aquella ocasion por mi (aunque mis padres aún no se habían conocido), como hijo agradecido acudiré a dar gracias a la Virgen de Guadalupe por permitir a esta partecita de la Iglesia (el Opus Dei) estar tan cerca suya.¡Cor Mariae Dulcissimun iter para tutum!

 

 

MéridaComarca

Acerca de MéridaComarca

Toda la información relacionada con Mérida y su Comarca

Ver todas las entradas de MéridaComarca →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.