«Asociación Amigos de Mérida»


Como casi todo el mundo, de vez en cuando, me da un ataque de orden y repaso en mis cosas y papeles con intención de tirar todo lo que no use, todos los trastos que la vida me obliga a atesorar inútilmente. Como casi todo el mundo, tras horas de esfuerzo lleno de dudas, consigo tirar ese tornillo que he guardado durante año y solo necesitaré dentro de una semana. Sin valor para desprenderme de esos inútiles avatares de mi vida, aguardaré a otro ataque de orden para repetir la liturgia descrita
.
En esta ocasión, debatiéndome en qué papeles tirar o borrar del ordenador, casualmente, me he encontrado con una carta que hace cuatro años envió nuestro amigo José Luis a la Asociación Amigos de Mérida. Sin su permiso, pero supongo que sí con el del lector, me atrevo a extraer algunos párrafos que creo son de eterna y rabiosa actualidad.

Comienzo mostrando su primera declaración de intenciones “Yo siempre he entendido que la participación en ciudadanía es un derecho y un deber de todos, pues los temas que abordamos son tan importantes como el Urbanismo, Vivienda, Sanidad, Educación, Seguridad, Igualdad, Reinserción, Contaminación, Religión, Cultura, Deporte, etc… y está todo relacionado con la convivencia ciudadana.

Una reivindicación económica, cultural y cívica adquiere múltiples dimensiones políticas, al chocar con los estrechos cauces de una administración que, hasta ahora, ha sido muy poco democrática a pesar de los tiempos…”. Es uno de los principios que intentamos transmitir habitualmente en estas líneas, somos los ciudadanos quienes debemos ejercer el derecho y el deber de ser ciudadanos. Esto es, en la medida en que estemos informados e interesados por lo que ocurre en nuestra ciudad, podremos actuar sobre ella para mejorarla o para exigir a quien corresponda que se actúe sobre las realidades mejorables que se dan en nuestra ciudad. Y no podemos caer en dejación de funciones, si la ciudadanía no habla, la ciudad queda en silencio, yerma.

Sigo con un acertado párrafo sobre la esencia del alma de Mérida, que es más que un “marco incomparable” o una sucesión de eventos culturales. “MÉRIDA, la Capital de Extremadura, debe tener una visión para todos, como la segunda ciudad de todos los extremeños. Mucho se ha hablado en tantos años sobre la capitalidad de Mérida, pero de algún modo, los políticos y las siglas que representan, han ido escurriendo el bulto para no dotar a Mérida con lo que por Ley le pertenece, y todo por un miedo descarado, a perder votos en las capitales de provincia (porque tengan más habitantes y estar más pobladas), en vez de haber inculcado y transmitido a la sociedad extremeña, la necesidad de dotar a Mérida como Capital, con todo aquello que le pertenece y le concierne transmitiendo ese mensaje de cercanía, hospitalidad y buena ciudad, que es la metrópoli de Mérida”. Hoy, más incluso que hace cuatro años, el miedo mostrado por nuestro Amigo extiende su tétrica sombra sobre los presupuestos que se dirimen en esta histórica región de más allá del Duero.

“Desde esta Asociación de Amigos de Mérida debemos reivindicar aquello que entendamos que es beneficioso para la ciudad y como consecuencia de ello, para sus vecinos. Dentro de esas reivindicaciones existen las exigencias necesarias que tendremos que demandar y no por capricho de nuestra parte, sino porque así lo establecen las leyes”. Muchas han sido las reivindicaciones que la Asociación ha hecho desde su nacimiento: Un espacio de educación superior, con ciclos formativos de calidad y un Centro Universitario de primer orden, digno de la capital extremeña; la tan esperada ampliación del MNAR (parece que por fin en marcha) y una nueva sede para el Museo Visigodo; avanzar en las declaraciones de interés que Mérida merece, el Carnaval Romano, Emerita Lvdica, el Puente de Hierro, el Festival Internacional de Teatro Clásico o el Silo; unas comunicaciones del siglo XXI para ciudadanos del siglo XXI; y la presencia de las instituciones que deben estar en la capital de Extremadura, la delegación del gobierno, la III zona de la Guardia Civil, la delegación local de Tráfico y tantas otras.

También muchas las propuestas: un monumento a las mujeres romanas olvidadas; la visualización de los restos de la puerta romana a la ciudad en la puerta de la villa; evidenciar que Mérida fue el primer destino peregrino de la península Ibérica; la creación de una residencia universitaria pública o una interesante propuesta para los restos del antiguo cuartel Hernán Cortés.

En fin, seguimos trabajando, amigo José Luis, en esta tarea que es de todos.

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