Cristina Martín Sánchez

Concejal del GM Ciudadanos Ayto de Mérida



Octubre es el mes en el que se celebra, como cada año, el Día Mundial de la Salud Mental. El objetivo de esta jornada es concienciar acerca de los problemas de salud mental en todo el mundo.

La salud mental es un problema bastante complejo incluso actualmente, con profundos efectos sobre la vida diaria de las personas. Incluye temas tan amplios como los factores sociales y las experiencias que desde muy temprano tienen efectos significativos lo largo de la vida. Los aspectos de promoción de la salud mental involucran diversos sectores sociales y dependen de muchas políticas públicas, no solo de salud. A pesar de su relevancia, el panorama de la salud mental muestra escasa mejoría en nuestro país. De hecho, no solo muestra escasa mejoría, sino que podemos decir que, desde la llevada del COVID, se dispararon los casos de estrés, depresión y ansiedad entre la población española. Confinamientos, teletrabajo, educación a distancia e incluso limitación de los movimientos y de las reuniones familiares, se unieron a la amenaza invisible de un virus del que desconocíamos muchos aspectos.

Urge en este sentido empoderar a los pacientes de salud mental y hacer mayores esfuerzos por incrementar la información y formación en salud mental. Por eso, es primordial integrar la salud mental en la atención primaria, y que esta sea efectiva y de calidad. Muchas personas no pueden permitirse pagar entre 45 y 60 euros por sesión, y finalmente acaban por aguantarse y sufrir sus problemas en silencio.

Por eso es bueno saber que además de sesiones privadas existen otras alternativas que también nos pueden ayudar como las sesiones gratuitas en universidades de psicología, en los servicios sociales, la orientación en institutos, entidades y asociaciones que trabajan con personas en riesgo de exclusión social, o incluso teléfonos de la esperanza. El reconocimiento de que existen circunstancias en las que necesitamos que alguien nos acompañe, y nos ayude a afrontar nuestras dificultades; nos hace más humanos, más cercanos a las demás personas. Pedir ayuda nos hace más honestos, para cuando seamos nosotros los que tenemos que ayudar a alguien. Pedir ayuda no tiene nada que ver con el fracaso, tampoco con la dependencia ni con la inferioridad.

Pedir ayuda tiene más que ver con el reconocimiento de las propias limitaciones, la humildad y la valentía. Preparándonos para afrontar y resolver nuestros prejuicios que nos hacen desconfiar de los demás. Atrévete a pedir ayuda, confía en las personas que te ofrezcan su ayuda desinteresadamente. No estás solo, hay muchas personas a tu alrededor dispuestas a ayudarte cuando lo necesites. Tenlas en consideración, dales la oportunidad de que te demuestren que realmente están contigo

Finalmente, no debemos olvidar que las medidas decisivas son las reformas socioeconómicas y políticas necesarias para amortiguar las consecuencias del deterioro de la actividad económica del país, el desempleo y la precariedad laboral creciente. Disminuir las desigualdades y la pobreza es la vía fundamental para cuidar la salud y la salud mental de la población.



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