Pedro Acedo
(Fue alcalde de Mérida durante 16 años)
Ya casi nadie se acuerda, sobre todo con todo lo que ha llovido desde el incidente que protagonizaron la famosa pareja (Ábalos y Koldo) en nuestra Ciudad un viernes de febrero de 2019 hasta la actualidad.
Aquel 15 de febrero, el ministro y su peña, con el tal Koldo a la cabeza, cenaron en un conocido restaurante emeritense, -por supuesto pagaron con tarjeta del Ministerio de Fomento – posteriormente, y en la misma zona en torno al Arco de Trajano, la famosa comitiva disfrutaba bebiendo sin límites en los buenos bares de copas. Me imagino que, acostumbrados a pagar del erario público a múltiples “sobrinas” de Ábalos, esto era «coser y cantar» y pagarían también aquí con la misma tarjeta del restaurante a pesar de que en nuestra ciudad no hicieron absolutamente nada de interés general para los extremeños y emeritenses. Nada del AVE ni de nada. Estaban, sencillamente, de juerga a costa de todos; esperaban con ¡dos días de antelación! a la conferencia del PSOE que clausuraba en la Capital extremeña el domingo 17 su gran amigo Pedro Sánchez.
Hasta aquí casi todo normal en su vida cotidiana: comilonas, cachondeo, copas, señoritas, fiestas… y nada del Tren rápido a Madrid que prometió en nuestro Palacio de Congresos la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega cuando prometió que el AVE estaría en funcionamiento en 2010. Don Guillermo , aplaudiendo, de testigo.
A todo esto, entre copa y copa, alguien en el bar, a las dos de la madrugada, según publicó la prensa amiga, le «insultó» diciéndole «rojo», aunque la verdad lo que le espetaron fue por su ineficacia e inoperancia con respecto al AVE extremeño. Con mucha chulería, marca de la casa, y más prepotencia ( Ábalos era la mano derecha de Sánchez) y con el imponente Koldo de «matón» no se les ocurrió nada mejor que pedir la identificación de los que estaban por allí. Y allí estaban unos policías nacionales decentes en segunda actividad, entre ellos, Correa, al que la impresentable Delegada del Gobierno de Pedro Sánchez, abrió expediente y sancionó. Qué vergüenza!
La relación del exministro con Mérida no terminó ahí. Meses después, siendo yo diputado nacional, le pedí la dimisión en una Comisión del Congreso de los Diputados. Perdón, pero puedo demostrar que he sido el primero en pedir la dimisión de este impresentable. Le demostré el incumplimiento de su partido con respecto al AVE extremeño y le puse, en un audio, las declaraciones de la vicepresidenta primera de Zapatero. El tipo no sabía que decir. Hasta Carlos Floriano me felicitó! (conservo el mensaje). Le dije al entonces todopoderoso ministro que se fuera (aún no se conocía públicamente su «sintonía » con sus ingentes «sobrinas»). Por cierto, le espeté que cuando se fuera no lo hiciera en el tren extremeño.
Lo peor: el PP me recriminó que le pidiera la dimisión (parece ser que había que pedir permiso) . Mandaban en el PP, para su desgracia, Pablo Casado y García Egea aunque algunos dirigentes del PP actual extremeño los apoyaban (por mucho que miren ahora para otro lado).
PD. Ábalos, la imputada directora de Adif Isabel Pardo de Vera, Koldo, Cerdán , ALDAMA y el delegado de la empresa pública en Extremadura , mucho tuvieron que ver con adjudicaciones de aparcamientos en terrenos públicos de Renfe en Mérida. Se hizo la adjudicación con secretismo extremo. Tanto que nadie se enteró…salvo la familia socialista emeritense adjudicataria y agraciada. Curiosamente los que mandaban en dichos terrenos públicos son todos los implicados en la corrupción nacional que tiene al número dos de Pedro Sánchez, Santos Cerdán, en la cárcel.
Muchas casualidades, no?