Margarita Inmaculada López de Ayala
Concejal Vox Ayuntamiento de Mérida
La autoestima es la valoración que cada persona hace de sí misma.
Una autoestima positiva se manifiesta en la autoconfianza, el autorespeto y la aceptación de uno mismo, mientras que una autoestima baja puede llevar a la inseguridad, la autocrítica y la dificultad para establecer relaciones saludables.
Qué bueno es que nuestros jóvenes se formen en la excelencia, y aun mejor que los que tienen vocación de maestros- profesores tengan cada vez más claro lo que es “enseñar” en las aulas, cuyo fin debe ser crear personas seguras y felices, con actitud positiva para con ellas mismas y para con los demás.
No solo vale dar conocimientos en las aulas, sino también saber transmitir unos valores que construyen a las personas desde la infancia, hacer entender conceptos y sentimientos de gran autoestima desde la niñez.
Así lo expone y lo demuestra nuestra joven Graduada y sobrina, Alejandra López De Ayala Suanzes, en su Trabajo Final de Grado (TFG) qué tan brillantemente ha elaborado sobre este tema de gran importancia como es la Autoestima.
Enseñemos a nuestros jóvenes a mirar por los demás, a tener compasión y respeto por el próximo, a trabajar por la comunidad en el entorno en el que viven.
Es por ello que quiero dedicar este artículo a mi sobrina, haciendo referencia a su tan valioso trabajo final y a su gran consideración hacia los demás.
Todos, en algún momento de nuestra infancia, niñez y juventud hemos sufrido algún ataque a nuestra autoestima. Si bien esto nos daña, también puede traer secuelas, a veces es recuperable y reversible, pero en otras muchas ocasiones se daña para toda la vida teniendo consecuencias y llegando a poder ser tristemente irreversible.
El TFG, resumido, dice así:
“He sabido que en la etapa escolar es cuando se adquiere una especie de relevancia para el desarrollo del autoconcepto y es cuando se afianza la autoestima.
Las relaciones sociales establecen las primeras metas personales y académicas.
Pero el contexto escolar no actúa de forma aislada, tenemos también el contexto familiar, y el contexto de los compañeros, amigos y los educadores que participan en la conciliación de la autoestima, sana, o por el contrario, la autoestima neativa.
La autoestima, que es invisible, es el andamiaje sobre el que se construye el aprendizaje, la motivación y la capacidad de afrontar retos en nuestras idas. En el contexto educativo es más exigente y se hace muy necesario prestar atención a los aspectos emocionales que sostiene el crecimiento personal de los niños.
Una necesidad muy urgente, es formar a los docentes, no solo en conocimientos académicos, sino también en habilidades de acompañamiento emocional.
No se trata solo de sembrar, sino de saber cuándo, y con qué Cuidado regar la semilla.
La autoestima se cultiva como un jardín con paciencia, atención y afecto.
La autoestima es la evaluación que tiene el niño de sí mismo a partir de la percepción que tiene de sus capacidades, su rendimiento académico, las opiniones que recibe de los demás.
La autoestima se compone de tres elementos, elemento cognitivo, elemento afectivo y elemento conductual.
Para valorar si un alumno presenta déficit de autoestima, es necesario evaluar el comportamiento en todos los contextos: escolar, casa, familiar, con compañeros y amigos.
Frase tan aterradoras, como “si no soy como debo ser no valgo nada”, los niños que tienen baja estima, suelen ser muy críticos consigo mismo, buscan alcanzar la perfección, esto afecta directamente a su conducta y su rendimiento, sintiendo un gran miedo a cometer errores. Cualquier fallo pequeño lo percibe como un auténtico desastre.
También son extremadamente sensibles a las críticas, malinterpretando lo que se les dice con buena intención y reaccionando de manera extrema cuando se le ha dado una simple llamada de atención. A veces hasta un comentario constructivo puede malinterpretarse y hacerles sentir atacados. Necesitan constantemente que les reconozcan sus ogros y los validen, ya que no logran encontrarse dentro de sí mismos.
Los niños con déficit de autoestima analizan cada detalle de su comportamiento, comparándolos con lo que para ellos es el perfil de persona ideal. Este perfil es inalcanzable, por tanto, nunca llegan a ser como quieren ser y se sienten defraudados con ellos mismos, con lo cual esta sensación de insuficiencia constante les lleva la aparición de ansiedad que interfieren en su actuación.
Este perfil no solo les provoca ser exigentes consigo mismos, sino que también tienden a ser muy críticos con los demás.
El tacto pedagógico para el desarrollo de la autoestima es muy importante, los adultos somos responsables de ayudar al niño a que desarrolle su autoestima, de manera sana y efectiva.
Durante los primeros años de edad, hay cuatro aspectos vitales que se deben tener en cuenta que son: el afecto, la confianza, la seguridad y el respeto .
El afecto: El niño siente emociones y bienestar tanto físicas como emocionales que influyen en su aprendizaje. El adulto debe interactuar con el niño desde temprana edad y estar alerta en sus necesidades, siempre con afecto. La afectividad permite vivir bien las experiencias, es la clave para afrontar la vida con seguridad y confianza, influyendo en la felicidad y en cómo se desenvolverá el niño a lo largo de su vida.
La transmisión de afecto debe hacerse de manera efectiva sin herir para que el niño se sienta querido, incluso cuando se le corrige. Respetar al niño y darle amor es asegurar que el niño pueda hacerlo con los demás el día de mañana.
La confianza: Una de las claves en la educación es confiar en las habilidades y el potencial del niño. Al demostrar confianza en el niño, se le envía un mensaje de que es capaz de alcanzar sus metas y lograr lo que se propone, lo cual lo motiva y le permite enfrentar las situaciones con seguridad.
La seguridad: Los adultos tienen la responsabilidad de garantizar que los niños se sientan seguros tanto en su aspecto físico, como en su bienestar emocional.
Cuando se le establecen normas y límites, con cariño y amor, pero con firmeza, encuentran un equilibrio,
Desde el nacimiento, el ser humano necesita sentirse acompañado, no solo la necesidades fisiológicas, sino también en las afectivas, como el cariño y la atención. Cuando recibe afecto, establece vínculos de apego de los que le resulta difícil separarse, a medida que crece va desarrollando independencia, pero con la certeza de que es Cuidado y Querido.
El respeto: El respeto hacia los derechos del niño es innegociable. En un entorno saludable y con límites claros, es donde el niño se siente respetado, por lo que merece ser tratado con dignidad.
Cuando un niño es tratado con respeto, aprende a reconocer el valor de los demás y cómo debe cuidarse así mismo. Un niño respetará a los demás y a las normas en la misma medida en que se le respete a él.”
Con todo lo expuesto en el TFG de esta joven Graduada en Educación Primaria con Mención en Atención a la Diversidad (de Niños con dificultades de aprendizaje) , tengo que decir y advertir de la importancia que es trabajar en las aulas con alumnos desde muy tempranas edad, cuidando la autoestima de los niños, mirando por el prójimo, velando por su seguridad y respeto dándoles afecto y confianza y no solo aportándoles conocimientos y disciplina, sino también afecto, confianza, seguridad y respeto.
Quería dar las gracias y la enhorabuena a estos jóvenes, que con su vocación y entrega, están ayudando a contribuir para lograr un mundo mejor desde las aulas, trabajando con niños desde muy temprana edad.
¡Gracias Alejandra!!!
SIEMPRE SE HA DICHO QUE DEBEMOS TRATAR A LOS DEMÁS COMO QUIERES QUE TE TRATEN A TI.