Margarita Inmaculada López de Ayala
Concejal Vox Ayuntamiento de Mérida
DEFINICIÓN
Es la Transmisión de costumbres, creencias, historia, raigambre, herencia de una familia o comunidad, entregadas de generación en generación.
La «tradición» viene del latín “tradere” que quiere decir ‘entregar, transmitir’.
La tradición es la transmisión de generación en generación de las costumbres, y características de nuestros antecesores.
La tradición es por tanto lo que nos entregan las generaciones anteriores, la herencia. Es el conocimiento y sabiduría conquistado y destilado a lo largo de generaciones, claves para la identidad de una comunidad.
La tradición es un proceso de enseñanza y aprendizaje, que nos permite asimilar los significados y valores que configuran una sociedad y, por consiguiente, nos permite formar parte de esta sociedad.
En la tradición recibimos una educación en la primera infancia, que nos da conocimientos y sentimientos indispensables para vivir en sociedad. En la educación posterior, se completa nuestra formación y nos capacita para formar parte de comunidades o grupos sociales.
De la tradición y de la sociedad aprendemos a vivir y hace que tengamos un comportamiento ordenado y estable.
Para entender más; la organización de los instintos humanos está menos desarrollada que en los animales. Por eso el hombre está abierto a más posibilidades que el animal, pero también por eso, necesita el ser modelado por las tradiciones, por las costumbres, por la sociedad.
La tradición es importante para vivir en sociedad. Nuestra sociedades tienen una tradición cristiana, formamos parte de una comunidad cristiana. Somos de tradición y cultura cristiana.
Con la tradición se hace fundamental la apertura al pasado y al futuro, por ello también el rechazo continuo y sistemático de todos los valores tradicionales, sacude violentamente los cimientos de la sociedad, supuestos que dan cohesión a un grupo y hace posible el trabajo en común.
Por otro lado tampoco se puede hacer una aceptación incondicional de todos lo recibido, porque impide el progreso y puede producir desfases con respecto a sociedades más innovadoras.
Es por ello, que hay que tener un equilibrio, conservando las tradiciones y dando pasos al desarrollo normal y natural.
Hace falta que exista un equilibrio entre las fuerzas que tienden a conservar, y las que tienden a transformar.
Pasado y futuro nos dan equilibrio y sostenibilidad.
PERO cuando la tradición se pierde porque se desfiguraran los pilares básicos de la sociedad, se fracturan las tradiciones que nos da nuestra historia, que nos da nuestro pasado, entonces perdemos la identidad y el equilibrio que nos sostiene.
El que nos quieran poner nuestra historia a cero, con programas y diseños artificiales, cuestionando los principios que constituyen nuestro orden social, el valor de la familia, la vida, la libertad, la dignidad de la persona, las tradiciones, la capacidad y el mérito y reemplazándonos por una nueva sociedad artificial, rápidamente inducida, nos desequilibra y nos confunde debilitándonos.
Por todo ello empieza a aflorar el individualismo, personas poco formadas desorientadas, dóciles que son sometidas a la voluntad política del Estado.
Todas estas líneas artificiales de ingeniería de la identidad tan dañinas para el individuo como:
La ingeniería de la Historia: falseando el pasado haciéndolo irreconocible y cambiando el futuro.
La ingeniería de la muerte, cuando la vida deja de ser sagrada y no importa nada, y el derecho a la vida se sustituye por la cultura de la muerte para la destrucción del hombre.
La ingeniería de la familia que aboga para someter a la persona, hacerla individualista, que los hijos no son de los padres, sino del Estado, desarraigándolos de su entorno natural.
Y lo peor de todo es la ingeniería de género, ya que es un instrumento ideológico, para sustituir la dignidad de la persona, cambiando la biología natural, esto es uno de los atentados más graves de la identidad de la persona, destruye la realidad del ser humano y la sustituye por algo simulado algo falso, que tiene consecuencias psicológicas y físicas irreversibles.
Todo esto atenta contra nuestra tradición, orígenes, creencias, libertad de expresión, heredada por años y años de nuestros progenitores y ancestros por la historia de nuestras familias, por la historia de España, no dejemos que entierren nuestra identidad con nuestro pasado. Por lo tanto es un error y una ceguera repudiar esa tradición y creer que en una sola generación, vamos a acertar ideando nuevas sabidurías y sistemas desde cero, ya que nos faltaría la prueba de los siglos.
Esto es así, en tanto en cuanto, que ni siquiera en ciencia y tecnología se pone al uso de la sociedad, por poner un ejemplo, los nuevos medicamentos, ni los nuevos automóviles que no hayan sido probados en la práctica, durante largo tiempo, teniendo en cuenta los conocimientos y experiencias de generaciones anteriores.