Margarita Inmaculada López de Ayala

Concejal Vox Ayuntamiento de Mérida


Definición de compasión:

Sentimiento de pena, de ternura y de identificación ante los males de alguien.

RAE

La compasión es un sentimiento y comportamiento de identificación con el sufrimiento ajeno que motiva un deseo genuino de aliviarlo y promover el bienestar. Va más allá de la empatía al incluir la intención activa de actuar, e incluso se manifiesta en la autocompasión, que implica tratarse a uno mismo con la misma amabilidad que se ofrecería a un ser querido.

 


La compasión empieza por ponerse uno en el lugar del otro, y después actuar en consecuencia, queriéndolo ayudar a sobrellevar las penas y la cruz del otro.

El origen de la compasión es religiosa, queriendo ayudar al prójimo, al próximo y tener misericordia de sus penas, querer hacerle feliz y hacer que se sienta bien, ayudar a remitir su dolor, incluyendo al enemigo, como hemos visto en el ejemplo de la mujer de Charlie Kirk, que ha perdonado a sus enemigos, porque no saben lo que hacen, desconocen la gran envergadura, el alcance y la repercusión que conlleva el ir contra el prójimo. Es un concepto revolucionario, pero constructivo en la sociedad que da esperanza, cohesión, une y no divide.

La compasión empieza por mirar hacia los demás, comportarse con los demás como quieras que se comporten contigo.

La compasión valora a todo tipo de personas a los fuertes, a los débiles, a los poderosos, a los miserables, a todos y así es como se cambia la sociedad, ya que en la sociedad estamos todos.

No hay que eliminar al débil de la sociedad, todo lo contrario hay que estimarlo hay que tener compasión de él y ayudarlo, esto nos ayuda a ser personas y construir un mundo mejor.

Hoy en día la sociedad quiere eliminar al débil sin remordimiento alguno y nos quiere hacer ver que está bien y que es para la prosperidad, cuando con ello estamos destruyéndonos a nosotros mismos y a la sociedad entera.

No podemos eliminar a los más indefensos: los no nacidos, que son nuestro futuro, los enfermos y mayores; que son la joya de la experiencia y sabiduría y

desesperanzar a los jóvenes en sus planes de vida, sin construir recursos laborales, ni acceso a las viviendas para formar familias o su propia vida.

No debemos confundir la compasión con la falsa solidaridad, que nos imponen las fuerzas políticas, con las falsas ideologías populistas, que son nocivas para el individuo, para la familias y para toda sociedad. Hay que hablar de compasión, no de solidaridad, porque la compasión es comprometerse como el cerdo y la solidaridad es comprometerse como la gallina.

La solidaridad se ha convertido en discurso populista que distorsiona la realidad, se incide en la victimización que ha degenerado su origen y su naturaleza, es el discurso popular que ahora más gusta. La compasión se disfraza de algo corrompido y quiere mover la voluntad de las masas hacia una falsa compasión.

En los países desarrollados del Siglo XXI, los males que afloran son: la soledad, la falta de esperanza y el individualismo, propiciando un falso amor y una falsa caridad hacia los demás.

Debemos levantarnos y actuar, ser compasivos con obras de verdadera caridad, para la eterna felicidad. Sensibles y respetuosos con las necesidades del prójimo, empezando por nuestras familias y demás entornos sociales. Estas prácticas de misericordia son atemporales y siempre serán importantes.

Para ello es bueno cultivar los buenos modales, buenas costumbres, que son valores y virtudes muy importantes para la cohesión de la sociedad. Dando primacía al hombre, para ponerlo en el lugar que le corresponde de la creación, para después cuidar del animal y de la naturaleza.

La compasión es el antídoto frente a la destrucción y fractura de la sociedad, debo comportarme bien conmigo mismo y con los que me rodean, tener buenos modales y ser educado con todos, necesarios para lubricar las relaciones sociales. Esto nos haría remitir esta gran crisis de valores, la forma en que nos dirigimos a los demás.

Tenemos la obligación de no cansarnos en echar buena semilla, para que el árbol dé buen fruto y la generación posterior esté enriquecida para que a su vez transmita lo mismo a la siguiente y así sucesivamente.

Los jóvenes con buenos modales, siempre destacan más y obtienen gran confianza y autoestima en su relación con los demás, además de ayudarles a controlar situaciones estresantes y saber gestionarlas.

Pero las fuerzas políticas dominantes quieren provocar y alterar el orden público con el abatimiento y desmovilización de la sociedad española, quieren descomponer a España, empezando por desestabilizar a nuestra sociedad

incidiendo en la conciencia moral de los españoles, haciéndolos perder su autoestima, nacional e individual.

Trabajo de muchas décadas atrás, poniendo en riesgo la convivencia y queriendo acabar con el Estado de Bienestar. No dándole importancia al sacrificio, realizado por todos los españoles de generaciones en generaciones para dejarlo mejor para sus hijos, y por ende, para la sociedad entera.

Si cada una de las personas en la sociedad caen en un desánimo moral, repercute negativamente al resto de la sociedad, por eso no debemos dejarnos combatir en este aspecto.

Luchemos por nuestra patria, por nuestros ideales por nuestra sociedad, empezando por nuestro núcleo familiar. No nos dejemos abatir por estos planes de destrucción de estas fuerzas políticas, que quieren acabar con el ser humano y dominarlo. Tengamos compasión unos de otros y ayudémonos en esta sociedad para que prospere como Dios manda.

Toda la LEY depende de este mandamiento:

“AMARÁS A DIOS, AL BIEN, SOBRE TODAS LAS COSAS Y AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO”


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