Margarita Inmaculada López de Ayala

Concejal Vox Ayuntamiento de Mérida


Unión de hombre y mujer, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses.

Según la Biblia, es la unión entre un hombre y una mujer, establecida por Dios, con el propósito de la procreación, la crianza de los hijos y la unidad de dos personas. Es un pacto o convenio de por vida, donde la pareja se compromete a amarse, apoyarse y estar juntos en la adversidad.


El SIDe María, (Lucas, 1, 38)

En un principio creó Dios el cielo y la tierra…al séptimo día creó al hombre y a la mujer. (Génesis 1,1). Al crear al hombre y la mujer introduce un elemento extraordinario: LA LIBERTAD. Dios nunca impone, solo nos invita a decir que SI.

El matrimonio: dejar atrás nuestro hogar, nuestra parentela y nuestras seguridades de infancia, para unirse hombre y mujer en una sola carne.

Hoy y siempre, la misión de un matrimonio es formar una familia, promover y acompañar y cuidar de su cónyuge, hijos y nietos, nuestros mayores, nuestros próximos, es entrar a formar parte de una comunidad aportando nuestro núcleo familiar, nuevo eslabón, arraigándonos en los quehaceres diarios de la historia de nuestra vida, compartida con el resto de la comunidad en la que estamos inmersos.

El reto de los cónyuges es asegurar el sostenimiento de su matrimonio de sus hijos y nietos

La unión conyugal entre hombre y mujer, conjuga la responsabilidad de la transmisión de la vida. Esto conlleva una conducta moral y comprometida con una sincera intervención de aprobar y valorar los motivos de esa unión conyugal.

El matrimonio debe determinarse con criterios objetivos, tomados de la naturaleza de la persona y de sus actos, con nuestra entrega de cónyuges con amor y entrega, amor verdadero y comprometidos de manera responsable.

El amor conyugal hay que alimentarlo cada día y a cada instante, mirar el uno por el otro, y el otro por el uno, de común acuerdo y con un esfuerzo diario, es cosa de dos, en una sola carne. El matrimonio debe ser para toda la vida, procurando el bienestar de la otra persona, nutrirse y crecer en amor y fidelidad todos los días de nuestra vida. dándonos generosamente sin esperar nada a cambio, esta y no otra es la verdadera felicidad. Los cónyuges deben ir creciendo juntos en madurez progresiva y positiva a lo largo de la vida.

Esto es para nuestro propio bien, el de nuestra progenie y para el bien de nuestra sociedad. Todo esto termina volviendo a su cauce de forma natural y espontánea

por ley natural, que es la Ley de Nuestro Creador, la naturaleza siempre sigue su curso y siempre termina aflorando.

Nuestro comportamiento y nuestra escala de valores son muy importantes en la vida matrimonial, la unión, la entrega, el amor incondicional, hacen del matrimonio un pilar fundamental en la familia y en la sociedad.

El matrimonio y la familia refuerzan lazos en la comunidad social y en la comunidad económica y esto a su vez asegura la estabilidad de la familia.

La familia debe vivir en una sociedad sana, equilibrada y estable para subsistir y vivir y procurar el bienestar de ellos mismos y el de todos sus miembros.

Procurando felicidad y armonía, y siendo un seno de apoyo y ejemplo para los nuevos matrimonios para vivir dignamente y entrar en una sociedad sana, libre y estable.

La ruptura matrimonial produce un desgarro interior grande, una desorientación y desubicación de los cónyuges y un traumatismo grande en los hijos. Es por ello, que se debe caminar en el matrimonio, creciendo en responsabilidad, en comportamientos saludables, en el Amor verdadero y poniendo a Dios en el centro.

Pero hoy en día, las modificaciones y cambios en la estructura de la sociedad, la reversión de la sociedad, por ingenierías inducidas por el hombre, dejando a un lado al Creador y queriendo ponerse en su lugar, denostando la Obra de Dios Creador, desmostando a Dios, y haciendo creer que Dios tiene fallos que el hombre puede suplir, jugando a ser Dios y apartándolo, haciendo otra sociedad antinatural, con otras reglas fuera de la Ley Natural de Dios – Creador. Criatura frente a Creador.

Construir algo con la sola fuerza del hombre en un cauce natural caudaloso, trae consecuencias desastrosas.

Todo ello redunda en el matrimonio y vuelvo a repetir: pilar fundamental de la estructura de la sociedad, reduciendo las funciones sociales que han de tener para el bien del matrimonio y la familia de forma natural.

Se empiezan a fraguar factores que se sitúan enfrente de las familias, cambios en la sociedad, con organizaciones modernas, inducidas y forzadas por medio de ideologías ficticias e imposiciones desde las políticas abusivas y nada acorde con la figura de la familia en la sociedad. Esto no construye nada sino al contrario destruye.

Y luego viene el Estado a ayudar con políticas reactivas este desastre que ha generado el mismo con sus previos y silenciosos diseños, para ayudar a los miembros de la sociedad desgarrados y derrotados, con planes y programas de atención física, psicológica etc , como el Salvador. Pasamos a depender de la “misericordia” del Estado, empezamos a depender de él y lo que es peor : SIN LIBERTAD. Difícil volver atrás.

La sociedad se ha vuelto inhóspita hacia la familia y por lo tanto para el matrimonio, que es el primer paso para formar la familia y para formar a la sociedad, que es de lo que tratan hacer los gobiernos para poder manejarnos.

En esta comunidad hostil, donde se desarrollan los nuevos matrimonios y por lo tanto las familias, conduce a una falta de sociedad estable para familias, una paulatina desintegración familiar y por lo tanto de los cónyuges, que se dejan arrastrar por estas contracorrientes anti familiares y antisociales, destrozándolas.

Esta falta de apoyo de nuestro alrededor, hace que las familias se encierren en sus propios recursos, se aíslen, sin estar realmente inmersos en la sociedad de la que forman parte, sin gozar de los bienes y recursos que da una sociedad generosa libre y con valores naturales. Situación que provoca que en las familias, los problemas personales, alegrías y penas se quedan encerrados en el círculo familiar en donde la sociedad no apoya nada a la persona, al matrimonio, ni a la comunidad.

Por lo tanto, las uniones se convierten en relaciones supérfluas, egoístas e inestables en el que cada uno se mira su ombligo.

Haría falta prestar a los cónyuges un apoyo espiritual , psicológico, incluso psiquiátrico para procurar la unión del matrimonio, su continuidad en las familias y tener una sociedad sana estable y equilibrada.

Impulsemos el matrimonio démosle el papel natural que le corresponde dentro de la sociedad, ganaremos todos.

Ayudemos a nuestros jóvenes a realizar sus sueños, dentro de una sociedad favorable y estable, ayudémosle a unirse responsablemente en matrimonio para formar sus familias, que son nuestras familias dentro de una sociedad acogedora, comprometida responsable, libre y sana.

ES TRABAJO DE TODOS

“El matrimonio es un pilar fundamental para la familia y la sociedad, mantengámonos fuertes y libres”


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