Carmelo Arribas Pérez
Me llevé una sorpresa cuando el día 27 de agosto, miré en el calendario el santoral del día, porque ponía dos nombres, uno era el de santa Eulalia y el otro, de santa Mónica. Y pensé que se habrían equivocado, porque las dos Eulalias conocidas, la emeritense y la barcelonesa, aunque sean la misma celebran su día el 10 de diciembre y el 12 de febrero, por lo que evidentemente, se habían equivocado, pero por si acaso decidí investigar, y efectivamente, se trataba de otra Eulalia, torturada y martirizada también en el s. III, pero en Lentini (Siracusa)
Siguen los interrogantes, sobre ella ya que en esta población, de 24 mil habitantes y de larga historia, ya que los griegos se asentaron en este lugar de Sicilia en el s. VIII a.C. no hay ninguna iglesia dedicada a su nombre, siendo Eulalia una mártir del lugar. Hay una dedicada a Santa María la Cava y S. Alfio, otro mártir de Lentini, que fue arrojado a un pozo, sobre el que se levantó la Iglesia de la Fontana, y las de la Inmaculada, la Santa Cruz, Santa Lucía, San Juan, San Francisco de Paula, y San Lucas, pero ni mención a Santa Eulalia, aunque la enterraran en una cripta, juntamente con otros mártires .
El relato cuenta que Eutropia, una noble matrona, viuda, vivía con dos hijos, Serviliano y Eulalia en Lentini. Pero estaba enferma, perdía mucha sangre, y fue a la tumba de los mártires Alfio, Filadelfo y Cirino y pidió a Dios su curación. Tuvo un sueño en el que le anunciaban que curaría, si recibía el bautismo. Le contó este sueño a su hija y ambas, se bautizaron. Eutropia tras el bautismo, se curó milagrosamente y ante esto Eulalia, decidió consagrarse al Señor. Pero su hermano Serviliano, era un sacerdote pagano del templo de Ceres, y como se había convertido su madre al cristianismo, quiso estrangularla, por no renunciar a su fe en Jesucristo. Eulalia se lo reprochó.
Y él le preguntó.
-¿Tú también eres cristiana?
-Si soy cristiana.
Tras esta confesión, le arrancó los vestidos, y mandó a un esclavo, que abusara de ella. Ella se encomendó a la protección de los santos, y al acercarse el esclavo, cayó a tierra cegado. Entonces Serviliano, un 18 de septiembre del 257, tras torturarla, la mató traspasándole el cuello con un puñal. Su cuerpo, fue enterrado en la Cripta del Duomo de Lentini, juntamente con los santos Hermanos, Alfio, Cirino y Filadelfio. y las santa Tecla y Justina, donde se le veneraba.
Y esta es la tercera Eulalia, conocida, juntamente con las otras dos, la de Mérida, y la que veneran en Barcelona. Bienvenida sea esta mártir, a esta trinidad eulaliense.
Carmelo Arribas Pérez.