Carmelo Arribas Pérez




Posiblemente ha habido dos acontecimientos, en fechas cercanas, ocurridos en España, que han sacado a la luz y precipitado el derrumbe de un castillo tras el que, más que defendernos era para apresarnos como esclavos para construir una sociedad que sería supuestamente mejor, pero en la que curiosamente nos habían convencido de que éramos nosotros mismos nuestros enemigos. Las Inundaciones de la Dana, y el Apagón que se produjo en toda España dejaron al descubierto, los fallos que estas teorías tenían, y que perjudicaban más a la ciudadanía y a la propia naturaleza, que la beneficiaban.

Durante los finales del s. XX, impulsado por diversos intereses de todo tipo, de personajes cuyo protagonismo se sospecha, pero se desconoce,  se fue creando un mundo ideológico, que inundó la política y que conllevaba, unas serie de actuaciones sociales con un trasfondo  conservacionista, defendidas y realizadas por un ejército de Ongs, subvencionadas, e idealistas, incluso se crearon partidos políticos que  se presentan a las elecciones y que cuentan con el apoyo de estos creyentes,  y que  aplican en lugares en los que tienen peso. Y se creó una especie de nueva religión, cuyos mandamientos y bondades, eran predicado/as desde los púlpitos de los Medios de Comunicación, ampliamente subvencionados y las redes sociales. Mandamientos, de obligado cumplimiento y que sólo con la duda de su  bondad y veracidad, ya convertía en pecadores y enemigos de la humanidad, a quien lo hiciera, y  si no cumplían sus mandatos eran merecedores del castigo social, el  infierno del  desprecio, y a los que definían como conservadores, cuando los que se decían progresistas, enarbolaban propuestas para volver a situaciones, que nos retornarían a una idílica naturaleza, sin intervención humana,  o en todo caso esta intervención era para que no existiera esta ( una especie de contrasentido). Los nuevos apóstoles eran personajes públicos, con frecuencia políticos, venerados por sus aportaciones personales tras las Ongs, que en cierta manera plagiaban a la Iglesia Católica copiando este sentido de: Católica=Universal,  por el Globalismo, que agrupaba a toda la Humanidad, a la que había que reconducir, por los nefastos comportamientos humanos, que estaban dañando a la Naturaleza. Fruto de ello afirman, es el Cambio Climático, como si este no se hubiera producido a través de los miles/millones  de años de existencia de la Tierra, en la que desaparecieron dinosaurios, y especies animales y vegetales, para ocupar su sitio otras,  lugares selváticos, como el Sáhara, se convirtieron en desierto sin necesidad de que hubiera vehículos, o fábricas, expulsando gases, que lo hicieran, porque este planeta tiene su propia vida. Así, ha habido cambios de temperaturas, que producían edades de hielo, períodos de inundaciones, ( ya insinuaba el relato del Diluvio Universal la venganza de la Naturaleza, como castigo  por el  comportamiento humano), calor y sequías y con ello muertes de miles de personas y animales por hambre y carencias, pero que el hombre ha conseguido con una administración de las actuaciones naturales, con la creación de pantanos y azudes, para conseguir acumular agua en épocas de abundancia y utilizarla cuando esta sea escasa, paliar sus efectos no sólo sobre los humanos sino también sobre la misma naturaleza. Curiosamente los mayores seguidores de esta extraña religión, en la que se adora a una mitificada Naturaleza, suelen ser urbanitas, sobre todo de grandes ciudades, alejados de la vivencia y cultura, de la gente de los pueblos, que vive inmerso y convive y vive de esa Naturaleza, que idealizan los urbanitas. Pero la nueva “religión” que se contradice en sí misma, aboga por lo “natural” que para ellos conlleva la destrucción de pantanos y de las retenciones, para que el agua fluya de modo libre, con esa libertad que a veces la convierte en salvaje, y que destroza vidas y haciendas, o cuya ausencia provoca sequías que convierten a los campos y montes en una bomba cuya explosión nada más caiga un rayo, o se produzca por cualquier circunstancia o descuido una chispa, provocará incendios.

Pero la agresión mayor que se está produciendo a la población rural y la naturaleza ha sido la reintroducción de animales ya desaparecidos, como si fuera una nueva versión de un Jurasik Park, en versión doméstica, pero  que están ocasionando problemas en las poblaciones e incluso en la  biodiversidad, por ejemplo, los lobos comen diariamente entre uno y medio y tres kilos de carne, con lo que en una región como Cantabria en la que se supone una población de unos 200 lobos, diariamente comen entre 300 y seiscientos kilos de carne, ¿ se imaginan qué queda de la  biodiversidad animal en esa zona?  Lo que implica que cuando ya no queda nada atacan a los ganados y animales, en cuyo recuento de víctimas, están desde los perros guardianes a terneros, ovejas… “En cuanto a los daños, entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2023 se produjeron 2.322 ataques que causaron la muerte de 2.817 cabezas de ganado y heridas a otras 172. Entre el 1 de enero y el 31 de octubre de 2024, se verificaron 1.917 ataques con el resultado de 2.263 cabezas de ganado muertas y 103 heridas.

El informe elaborado por el Gobierno de Cantabria subraya que se ha producido un incremento de los daños «de forma muy evidente desde 2022» a raíz de la introducción del lobo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Especial Protección (Lespre), pues desde su entrada en vigor, el 22 de septiembre de 2021, no se ha realizado ningún control poblacional en la comunidad como sí se hacía cuando se aplicaba el Plan de Gestión aprobado en 2019 en la comunidad, que permitía extracciones de ejemplares.”

Hasta el mismo Delibes ha puesto el dedo en la llaga frente a las ideas de muchos, que evidentemente viven en las ciudades. “El biólogo y exinvestigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales, Juan Domingo Delibes de Castro, se ha pronunciado a favor de controlar las manadas de lobos mediante la extracción de algunos ejemplares, porque la especie está «en alza» en España”.

 Hasta en el norte de Extremadura, en la sierra de San Pedro, ya se han contabilizado varios ejemplares.

Pero  a veces,  llaman atención ciertas noticias, en la defensa  de un animal frente a la de una persona, que es agredida por uno de estos animales, como lo que le sucedió a un cazador que ante un ataque de un oso, lo mató, pero quedó muy malherido teniendo que ingresar en un hospital. Pero que es juzgado y condenado a cuatro meses se cárcel, por matar a una especie protegida. ¿Qué tenía que haber hecho, dejarse comer y decirle al oso ¡ que aproveche¡?

“Un cazador que estaba rastreando jabalíes en los alrededores de la ciudad francesa de  Seix, en Ariège, situado al sur de Francia, en la frontera con España,  limitando con la provincia de Lérida,  resultó gravemente herido el sábado por un oso al que  mató. La prefectura de Ariège informó de que el cazador, gravemente herido por la mordedura del oso en la pierna, fue evacuado al hospital de Foix y luego trasladado al Hospital Universitario de Toulouse.

Pero eso sí: “Fue condenado este martes a cuatro meses de prisión, exentos de cumplimiento”.( Menos mal).

Bueno, pues por si  de niños tenían alguna duda del por qué la abuelita de Caperucita Roja se dejó comer por el lobo,  ya lo saben. Porque a su edad y con su pensión, prefería ser la merienda del lobo, que pagar una multa y pasarse lo que le quedaba de vida, en una cárcel, porque al fin y al cabo, el lobo era una especie protegida, pero ella, no.

Carmelo Arribas Pérez



About Mérida Digital

Toda la información relacionada con Mérida y su Comarca

View all posts by Mérida Digital

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.