Álvaro Vázquez  y  Monserrat Girón

Concejal y Concejala de Unidas por Mérida (IU-Podemos)


El nombre de Bellavista resulta cuando menos evocador, aunque lo cierto es que la forma con la que nos referimos a las cosas y los lugares no obtienen su justa correspondencia con la realidad de los hechos. En Bellavista saben bien a qué nos referimos.

La falta de atención que este barrio ha sufrido por parte de los distintos gobiernos municipales se hace patente con el mero hecho de asomarse durante cinco minutos por sus calles.

Un examen superficial sobre la situación del barrio arroja un balance lamentable. Baldosas levantadas o rotas, falta de equipamientos, fuentes públicas estropeadas, imbornales atascados por la basura, farolas en mal estado, hierbas silvestres creciendo en las aceras de cualquier calle, ausencia total de papeleras, árboles arrancados que no han sido sustituidos, pintadas de todo tipo que ensucian las paredes de bloques de pisos particulares, incluso obras en curso con pésima señalización y planteando peligro para viandantes y usuarios de parques o plazas, son algunas de las constantes que vienen a describir la nula atención que ha  recibido el barrio en los últimos años desde el gobierno municipal.

Según el gobierno de Rodríguez Osuna, este no es más que un juicio oportunista difundido por aquellos que quieren hacer daño al gobierno municipal, que por cierto tanto ha hecho por este barrio, por el de enfrente, y al que le deberían estar agradecidos hasta los vecinos de Alpedrete; y  todo eso está muy bien, si no fuera porque no es cierto.

Lo cierto es que las actuaciones de este gobierno para mantener las equipaciones y el mobiliario urbano, el estado de conservación de las vías públicas, el acerado, la limpieza y demás, por fuerza han tenido que ser escasas, puesto que las dotaciones del presupuesto destinadas a estos fines también lo son. El gobierno miente, y además miente de la forma más absurda, puesto que lo más lógico sería haber reconocido las deficiencias (negar lo innegable no suele ser un  buen negocio) y explicar la situación  en la crisis económica y de ingresos que ha sufrido el ayuntamiento y la ciudad durante casi una década.

Pero pensar que eso hubiera podido pasar es no conocer a este gobierno. Reconocer a un error no es una opción, aunque ello suponga perder la credibilidad ante los vecinos que únicamente tienen que asomarse a su ventana para constatar que el gobierno no dice la verdad. Según la portavoz del gobierno municipal, las cuantiosas actuaciones municipales se han visto enturbiadas por la pasividad del gobierno del PP-recordad, en política la culpa siempre la tienen los demás- , el argumento viene a señalar que durante el periodo 2011/2015 las baldosas del barrio decidieron quebrarse, el alumbrado público cesó a iniciativa propia y las hierbas tomaron la iniciativa para invadir el barrio sin darle cuartel a las autoridades municipales.

Quizás lo que ha ocurrido es que los distintos gobiernos de nuestra ciudad se han centrado en exceso sobre el estado de conservación del centro de la ciudad, dotando cada vez de mayor atención y destinando una mayor cantidad de recursos a los que vienen a visitarnos ocasionalmente , y no a los que vivimos aquí durante todo el año;  quizás haya que remover nuestro orden de prioridades y centrarnos en las condiciones de las barriadas en las que viven la inmensa mayoría de las personas que habitan en esta ciudad, y quizás haya que asumir las criticas con más cintura y honestidad aunque sea para no perjudicar la credibilidad general de la política municipal,  y de la propia en particular. Es sencillo, a los distintos gobiernos municipales se les olvidó que Mérida no es solo el centro.

 

 

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