Cuando los Rollings pensaron en Mérida

publicado en: ANTONIO VÉLEZ SÁNCHEZ | 1
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ANTONIO VÉLEZ SÁNCHEZ

Ex-alcalde de Mérida


Confieso que nunca me engancharon los Rollings aunque, periféricamente, por mis hermanos, tampoco me resultaban lejanos. Sin embargo no me resisto a relatar algo rocambolesco que me ocurrió con ellos, cuando dirigía los destinos de esta soñada Ciudad. Debo contarlo porque, aunque su valor fuera solo anecdótico, no resta un ápice de interés a la memoria de este vetusto solar.

La cosa fue que Pepe Ayuso, el popular agente artístico, tristemente desaparecido, me requirió para hablar de un asunto que el tachaba de “espectacular”. Nos vimos de inmediato y me desmenuzó que, desde Málaga, quienes representaban al grupo musical británico, para la gira española de aquel montaje de “Urban Jungla Tour”, me invitaban al segundo que daban en Madrid, la semana siguiente, el 17 de Junio de 1990. Inmediatamente me espetó que especulaban con dos actuaciones en Mérida, e incluso señalaban el recinto : Nada menos que el Circo Romano, el “Hipódromo”.

A mi aquello me quedó de piedra, sin habla. En tal medida me impactó que, enseguida, me puse en contacto con los agentes. Me confirmaron el asunto y me ilustraron con algo mas que me quedó perplejo : Los mentores de aquella Banda consideraban, como estrategia de marketing, la oportunidad de conciliar, con su Rock, el mundo anglosajón y el latino, al menos simbólicamente y en un recinto singular de la antigüedad, en el sur. Todo lo tenían previsto. Como la gira terminaba el 25 de Agosto en el londinense Estadio de Wembley, vendrían a Mérida inmediatamente después, como cierre bis. Serían dos actuaciones y para cada una estimaban una afluencia de unas cincuenta mil personas. RENFE garantizaba trenes especiales desde Andalucía. Fortuna que había patrocinado los conciertos de Barcelona y Madrid aceptaba también los de Mérida. Con noventa millones de pesetas mas, se cubría el envite.

La tarde de aquel Domingo final de Primavera partimos de Mérida con la intención de llegar al Vicente Calderón antes de las nueve, hora a la que comenzaba el concierto. En un coche, Pepe Ayuso y Miguel Angel Laviana, el humorista cacereño, con sus mujeres. En otro, quien esto relata, su mujer y el Jefe del Gabinete de Alcaldía, Juan Carlos Sánchez López . El destino nos atrapó en un tapón, en Navalcarnero. Así es que llegamos al Estadio “Colchonero” con la impactante función iniciada. Nos recibieron muy protocolariamente para instalarnos en lugar preferente. Aquella catedral del fútbol vibraba, en el rectángulo y las gradas, al compás de una enfervorizada masa humana entregada a sus ídolos. Estos dominaban la situación desde un escenario gigantesco, flanqueado por descomunales dragones aerostáticos, volando por el espacio interior del recinto. Algo inenarrable era el montaje y difícilmente equiparable a nada de los que hubiéramos visto. Sencillamente ciclópeo, desbordante, grandioso, destellante, multidecibelico, alucinante.

Al final hubo una copa para atender a los invitados de la manoseada movida musical madrileña, sin la presencia de los protagonistas. Fue cuando los representantes malagueños dijeron que nos íbamos a una fiesta restringida en la que se agasajaba a la Banda, con cuadro flamenco incluido. Fue en la Discoteca But, calle Barceló.11, en los bajos de la mítica Pachá. Y allí nos encajamos.

Aparte de los Rollings y la “troupe” folklórica, escasamente estábamos allí docena y media de “civiles”. Me acordé de sus fans, los del “Club Lago” de Proserpina, cuando estreché la mano a Mick Jaegger, Keith Richards, Charlie Watts…. Luego, el doblaje del traductor, para medir el alcance de las palabras, nos confirmó lo que ya nos adelantaron días antes sus agentes españoles. Sabían de Mérida y del Circo Romano. Me sorprendió, lo digo con certeza, aunque muchos no lo crean, su tono de ilusión por aquel recinto. Seguro que alguien lo había idealizado para ellos. Estuvieron atentos al taconeo, a las guitarras, a las voces desgarradas. Y comieron jamón con mucha cerveza Buckler, el sponsor principal de su gira Europea. En aquel oscuro recinto no dejé de pensar en como podría buscar los noventa “kilos” y con ese pío no pegué ojo.

Muy de mañana telefoneé a Miguel Duran, el mandamás de la ONCE, y le expliqué la trama, reclamando su auxilio. Hora y media después estaba en su despacho de la calle del Prado, acompañado de Juan Carlos Sánchez. Allí nos esperaba el de Azuaga, junto a Valerio Lazarov, el Director de Tele-5. Ambos dieron luz verde al asunto. Sin embargo aquello no se llevó a cabo. Y lo explico.

De regreso a Mérida me puse en contacto con el Consejero de Cultura, responsable del Monumento. Aquello le causó miedo escénico : Un centenar de miles de personas, en dos días, pisoteando aquel recinto tan frágil, problemas de seguridad, la evidencia de que Mérida iba a desbordarse con tanta “tropa”, que la Ciudad no estaba preparada para una avalancha humana de ese calado. En fin, confieso que terminé contagiado de su pavor. Y desistimos de aquella empresa.

He llegado a pensar si no hubo otras claves detrás de aquella “tirada de toalla”. Era el tiempo en el que Mérida enseñaba los dientes y asustaba. O al menos algunos andaban todo el día con ese disco rayado. ¿Pequé de ingenuo?. Tal vez, quien sabe, pero así fue la cosa y ya es irreversible. Y, en esa duda, con la culpa que me toca, he decidido relatarlo. ¡¡ Madre mía, los Rollings en Mérida, lo que pudo pasar y no pasó en esta olla con dos milenios, cociendo ¡¡.

No pocas veces imagino que algo tiene que ocurrirle a esta inmensa palestra en la que corrían los carros, al estilo de Ben-Hur. Y es que ya lleva abortadas dos ocasiones para significarse ante el mundo. Una fue en la primera visita a España del Papa Wojtyla, en el Otoño del ochenta y dos, cuando le tenían asignado el inmenso recinto emeritense y alguien nos lo birló, para cambiarlo por una plaza esmirriada, aunque de solemne retablo, en Guadalupe. Y después, rescatada la memoria, cuando las “Satánicas Majestades” se quedaron sin celebrar su ritual, sobre la arena gloriosa de los aurigas. Seguro que a la tercera el destino no le negará la gloria. El planeta saldría ganando.

  1. sarahvonh

    hola Alfredo espero que te encuentres bien soy una persona que pasaba por tu estética así te conocí pero quería conocerte en persona pero ya no puedo por que me tuve que venir a Mérida yucatan por que aquí me tocó comprar mi casa que le dieron a mi esposo su crédito para vivienda yo te conocí por que estaba trabajando con un dentista y me mandaba por allá por que ai tenia su técnico delntal bueno se despide tu amiga y alminadora la Sra Guadalupe Rodríguez sainz de Mérida yucatan yo vivía en coacolco estado de México y te repito que me tuve que venir a Mérida yucatan

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